Vestido de púrpura

3 mayo, 2011 by: Javier

 

Acabo de volver de un funeral, siempre una oportunidad para reflexionar sobre la vida y el poco tiempo que tenemos cada uno en el planeta para hacer tantas cosas.

Además, también es una ocasión para ver en acción a algunos de los mejores ponentes de la ciudad, los curas. Este de hoy ha estado muy bien. Ha hecho una apertura que ha usado también para cerrar. Ha movido las manos con mucha expresión mientras nos hablaba de la vida eterna, tema que siempre viene bien sobre todo en época de crisis. Tal vez acababa sus frases en un tono un pelín alto, que terminaba por hacerse pesado. Y se escudaba detrás del púlpito aunque claramente no lo necesitaba, pero la audiencia era en su mayoría de edad avanzada y una actuación desde el centro del altar habría sido demasiado rompedora. Se ha equivocado en el nombre de la viuda. Aparte de eso, ha merecido la pena verle

¿Qué es lo que hace las homilías sean imponentes, que nos vale para nuestras presentaciones de seglares?

1. La voz a través del micrófono resuena con eco en todo el local, lo que le da un aire de acontecimiento trascendental. Lo mismo ocurre en los estadios, y en las cuevas. Igual la relación del eco con la autoridad nos viene de cuando hablaba el jefe de la tribu en la caverna. Si puedes hacer que tu voz retumbe en tu próxima presentación, anótate un punto extra.

2. La decoración es sublime. Rodeado de santos, cirios, manteles, el crucifijo, alfombras rojas, escalinatas, y la luz entrando en oblicuo desde las vidrieras laterales, el cura aparece como un personaje importante de verdad. Todo eso que le rodea se lo han puesto por algo, ¿no? Si consigues que el extremo de la mesa en la sala de reuniones donde presentas esté decorado al menos con unas flores, anótate otro punto.

3. La túnica, en este caso púrpura, distingue al orador de la audiencia radicalmente. Si va vestido así es porque no le da ningún reparo hacernos ver que tiene el poder. Es el único que va realmente diferente al resto, y de qué manera. Hasta las mangas colgando le hacen parecer más ancho. Si consigues un traje a medida de Savile Row para tu próxima charla, suma un punto adicional con luz.

4. El diácono está sentado a un lado detrás del altar, escuchando con atención la homilía. Es como su aprendiz. Si tiene un aprendiz, debe de ser un maestro. Si consigues tener un machaca a tu lado en la presentación, por ejemplo pasándote las diapos en PowerPoint, otro punto para ti.

5. El público está rendido al mensaje. Les está hablando de que no se van a morir nunca, de que los pesares de hoy no serán ni recuerdos en el paraíso. Así que si tu tema es transcendental, aunque solo sea porque habla de cosas buenas que están por llegar, un punto eterno para ti.

Pero nos queda por dilucidar la clave de que los curas en su mayoría hablen tan bien, sin ningún atisbo de tensión. El truco no reside en estar iluminados por un poder sobrenatural, ni en su formación en el seminario, ni en su dominio total del tema. La clave es la práctica. Todas las semanas, todas, hacen al menos una presentación a un montón de gente. Si practicas como un cura, la salvación de tu próxima presentación está garantizada.

2 respuestas a “Vestido de púrpura”

  1. Eduardo Madinaveitia dice:

    Me temo que no todos los curas hablan bien. De hecho creo que el fallo que tú apuntas (equivocar el nombre de la viuda) es grave. Puede transmitir la idea de que está colocando el mismo rollo de todos los días porque sabe que el público cambia en los funerales.
    Tengo dos experiencias recientes de signo opuesto. El malo: un funeral en Madrid en el que el cura no se había preocupado de conocer detalles del muerto, ni de la familia y además perdía el hilo con demasiada frecuencia.
    El bueno: una boda en Antequera en la que el cura supo mantener el interés de todos los asistentes, utilizando el sentido del humor para transmitir verdades como puños de la vida diaria y su relación con la vida cristiana o incluso la vida eterna.
    Al final parecía que habíamos asistido a una sesión del Club de la Comedia, pero todos los asistentes hablábamos de la homilía.
    Por cierto, muy bueno el post y completamente de acuerdo con la tesis fundamental: si practicas mucho, todo sale mucho mejor (y además te sientes más cómodo y sufres menos).

  2. Javier dice:

    Hola Eduardo, gracias por el comentario. Desde luego que no faltan ocasiones para aprender de otros a hablar en público…

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