Tres cosas que nunca debes decir al hablar en público: 3

1 Diciembre, 2010 by: Javier

La tercera cosa que deberías evitar decir durante tu presentación ocurre normalmente al final. Has abierto el turno de preguntas, y te empiezan a lanzar algunas fáciles. En qué mes empezasteis el proyecto que acabas de explicar, no me ha quedado claro los ingredientes que has dicho que echas en la bullabesa de pescado, puedes volver a explicar el último desarrollo de los motores rotatorios Wankel para cosechadoras.

Al fondo de la sala está el director general del cliente. Normalmente no aparece en las presentaciones que hacéis en vuestra agencia, pero como hoy habéis ido a presentar a su oficina, ha tenido un momento libre y ha entrado en la sala a ver qué tenías que decir.

Atención al director general. Normalmente no sabe de qué se está hablando en la presentación. Es normal, no tiene tiempo para estar en el día a día de todo lo que se cuece en la compañía. Y si no tiene experiencia previa en tu tema, le habrán contado “en dos tardes” de qué va para que pueda dar su visto bueno cuando sea necesario.

Probablemente no se haya enterado de la mitad de lo que has contado. No importa, no ha ido a la presentación para enterarse, sino para apoyar a sus equipos de marketing. O quizás haya ido para aparentar que está en todo y que tiene el timón bien sujeto.

De cualquier modo, puedes estar seguro de una cosa: te va a hacer una pregunta. Y no una pregunta normal, sino la más fastidiada que te puedas imaginar. Los políticos esperan este tipo de preguntas de la prensa más sensacionalista: “¿por qué el secretario de estado que ha fichado tiene ahora cuatro sueldos de la administración?”

El director general te va a preguntar sobre algo que no has explicado, y que se relaciona tan sólo de manera tangencial con el tema, pero que él domina de largo. De hecho, conoce perfectamente la respuesta. Te está probando pero, además, está intentando demostrar a su equipo que sabe más que todos ellos juntos.

“¿Cuál es el futuro a tres años de los canales de cocina regional vietnamita en las plataformas digitales de pago, y qué coste tiene producir un programa en el que traigamos a Paul Bocuse de moderador?”

Lo que no debes decir de ninguna manera como introducción a tu respuesta:

“BUENA PREGUNTA”

Fatal. Acabas de decirles a todos que no tienes ni idea de qué contestar. Nunca digas esto al responder a una pregunta. Sencillamente piensa un momento en la respuesta con una pausa antes de empezar a hablar, te hará parecer experto. Y si no sabes qué contestar, dilo con claridad. Nadie espera que lo sepas todo. Si intentas aparentar que lo sabes, desarrollando una respuesta abstracta, vas a quedar como un pedante que además no sabe de qué habla.

Puedes hacer dos cosas para contestar, una vez que has admitido que no tienes la respuesta:

1. Preguntar si alguien de la audiencia lo sabe. A la gente le gusta la gente que es honesta y que lo demuestra.

2. Decir que con mucho gusto vas a investigar el tema, y que le vas a contestar por email en seguida. Por supuesto, tienes 24 horas máximo si quieres quedar bien.

Y mientras le contestas esto con total dominio de la situación, le estás diciendo con la mirada: ¡te pillé!

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