Steely Dan

13 Julio, 2011 by: Javier

Esta semana he estado con mi hijo Pepe el rockero en un concierto de Steely Dan (http://www.independent.com/news/2011/jul/12/steely-dan-santa-barbara-bowl/), el dúo rock-jazz-pop-un poco de todo, de lo mejor de los 70 aunque siguen sacando discos de vez en cuando. Esta gira no es de promoción de ningún disco, sino de pasárselo bien, así que tocan lo mejor que tienen. Una delicia de espectáculo, muy poca gente, al aire libre y con calorcito por la noche.

Para los menos puestos, son dos pollos, la estrella es Donald Fagen, que compone y toca el piano, y Walter Becker, que toca el bajo y también la guitarra. Contratan a músicos para sus giras, el grupo son ellos dos. Walter Becker también compone, pero cuando han hecho discos por separado los de Donald Fagen son como mil veces mejores, así que se sabe quién es la estrella del grupo. Además, Becker tiene una apariencia retraída y un porte más bien discreto. Si le ves por la calle te parece un hippy semi camuflado para pasar desapercibido entre la gente normal.

Por eso me sorprendió cuando, en mitad del concierto, Becker da un paso al frente para contar un par de historietas, que tienen que ver con la letra de la canción que están tocando en ese momento. Su compañero le cede todo el protagonismo para que enganche con la audiencia, hablando de lo maduretes que son Steely Dan y su público, del nivel de los asistentes (“muchos coches alemanes en el parking”), y de episodios entrañables de su vida juntos con los que todo el mundo puede conectar. Lo hizo bien pero que muy bien, con aplomo de torero, modulando perfectamente la voz, mirando a todos, y sonriendo, además de que lo que contaba era bastante gracioso.

¿Cómo se consigue esto? Pasar de bajista de perfil bajo a orador experto requiere tomarse una sopa con la cantidad justa de varios ingredientes:

10% de habilidad. Solo necesitas tener algo de gracejo personal, que te aseguro que todo el mundo tiene. Hasta los más sosias de los políticos, si los coges inspirados, te pueden encandilar.

20% de aprendizaje. Tienes que saber cómo moverte tú y tus extremidades, cómo modular la voz, y cómo hacer interesante una historia. Mucho más fácil que aprender a construir una carretera, o a hacer una operación de cataratas.

70% de práctica. Me apuesto lo que quieras a que Walter Becker habrá escrito su charleta, la habrá refinado, y la habrá refinado otra vez. Después ha practicado cientos de veces su intervención, con su amigo Fagen, con su madre, o con su vecino jardinero. De otro modo no es posible aparecer natural. Esto es fantástico. Quiere decir que todos podemos ser grandes presentadores, con tan solo echarle el suficiente número de horas. A veces tendemos a ver a los mejores oradores como bendecidos por un don natural, cuando en realidad les pasa como a los pilotos de avión: no conducen solos un avión hasta que no le han echado miles de horas de práctica, porque hasta entonces no lo hacen lo suficientemente bien. Presentar es igual, aunque si lo haces mal no se estrelle nadie – excepto quizás tu autoestima durante un rato.

Steely Dan son unos músicos increíbles, y además unos presentadores excelentes que saben conectar con la audiencia. No creo que esto me haga comprar más discos porque los tengo todos, pero ahora me gustan más aún.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


2 − dos =