Sobredosis

13 Abril, 2011 by: Javier

Cuando haces una presentación, y más si usas PowerPoint, sueles dar más información a tu audiencia de la que puede digerir. Ellos no te van a parar, por cortesía y por no parecer que no se enteran. El oyente medio piensa que los demás se están enterando, puesto que no preguntan ni se quejan, así que intenta esforzarse para asimilar todo lo que se está contando, o desconecta.

Todos desconectan tarde o temprano. De hecho, la desconexión es continua: mientras les hablas de una raza irlandesa de perro, cada miembro del público interpreta esas palabras de acuerdo con lo que tiene almacenado en la memoria sobre los perros y sobre Irlanda, además de sobre las pulgas, el perro de su vecino, y Lassie, e integra esa información nueva de manera que tenga sentido para él. Uno lo almacenará en el nodo Irlanda país verde, y otro en el nodo perros gigantescos.

Esto ocurre continuamente mientras percibimos el entorno, así que realmente nunca tienes al público totalmente concentrado en lo que estás diciendo. Imagínate si además les saturas de información. La memoria a corto plazo tiene hueco para almacenar alrededor de tres o alrededor de siete cosas, dependiendo de la fuente que consultes. La tendencia es a pensar que más bien tres. Si superas ese número, la persona pasa la información a la memoria a largo plazo, o la borra.

Tú estás pensando en todo lo bueno que les estás contando, claro, para ti es sencillo porque lo tienes más que trillado. Te lo sabes. Pero acuérdate de la primera vez que te explicaron cómo se hacen las integrales, seguro que no tardaste tres minutos en entenderlo. La audiencia está pasando por el mismo proceso en tu presentación. Vale, igual la cría de Irish Wolfhound es más sencilla de entender, pero el esfuerzo cognitivo está ahí.

Entonces, ¿para qué vale que les cuentes tu presentación? Si hablas pensando en tu audiencia, para que se acuerden de máximo una sola cosa. Ese es tu mensaje, lo que quieres que recuerden dentro de un año. Con todo lo que tienen encima de información, más de mil impactos comerciales al día, no lo tienes fácil. Así que piensa en esa única línea, en ese mensaje que resume lo que quieres transmitir. Los Irish Wolfhounds son simpáticos, o buenos con los niños, o grandes vigilantes. Pero solo uno de estos conceptos. Como se dice al hablar de posicionamiento de marcas, no puedes ser todo al mismo tiempo para todo el mundo. Además, te recordarán más. Resígnate, la audiencia solo tiene un huequecito para hacerte, y eso si logras interesarles.

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