Si se te olvidan las notas

27 Marzo, 2012 by: Javier

¿Alguna vez se te han olvidado las notas de tu presentación, y te has puesto nervioso porque no sabías cómo salir adelante? Aquí tienes un sketch de Rowan Atkinson, más conocido como Mister Bean, en el que se supone que le ha ocurrido precisamente eso: http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=IhtHu_RgCu4. Hace muy bien de nervioso, exagerando los gestos de descarga de tensión, como hacer aspavientos con los brazos, insertar innumerables rellenos verbales, o tener la risa floja. Además, dice un montón de tonterías en un discurso que acaba fatal.

Para que no te pase esto nunca, lo más importante es prever que efectivamente te puede pasar. Si vis pacem, para bellum. Si vas a usar PowerPoint  o un programa similar, lleva dos pen drives, uno en el bolsillo y otro en la bolsa del ordenador. Además, envíate la presentación por correo para poder recuperarla desde cualquier ordenador por correo web. Y por supuesto, lleva tus notas impresas. Si vas a presentar sin PowerPoint, por ejemplo en una boda como Mister Bean, entonces haz una copia de tus notas y dásela a tu acompañante para que te haga de oficina ambulante de objetos perdidos.

En una ocasión vi como un director de ventas hacía su presentación con exactamente cero notas. Era la época de las transparencias, y nada más empezar se le cayeron todas al suelo. No estaban numeradas, y debía de tener algo así como 50. Tras unos segundos de confusión al intentar ordenarlas, y mientras nos revolvíamos en los asientos esperando presenciar un bochorno, decidió continuar con lo puesto, que era nada más que lo que tenía grabado en su cabeza tras habérselo preparado medio bien. Le salió de cine, fue divertido y mucho más interesante que si nos hubiera sometido al castigo de las 50 transparencias. Como decía La Urraca Vil, mi profesor de geografía de 8º EGB, si te lo llevas preparando un montón de tiempo, es imposible que se te olvide. Él decía que cuando era estudiante, el día antes del examen se iba al monte a pasear. La mayoría hacemos exactamente lo contrario, estudiamos a muerte hasta el minuto antes, lo que aumenta el nerviosismo porque es muy difícil que te lo sepas de memoria fotográfica.

Claro que lo más importante para lograr salir adelante sin notas es precisamente eso, que te lo hayas preparado. Preparar después de haber escrito tus notas supone primero leerlas, después asegurarte de que fluyen los puntos en tu cabeza y que sabes qué sigue a qué, y por último exponerlo en voz alta, al menos seis veces la duración de tu presentación. Es decir, igual que en un examen oral. Si has practicado, se te pueden caer las notas al váter, que lo vas a hacer bien. Como lo tienes atornillado en tu cerebro, lo único que te puede poner nervioso es que se te olvide la estructura, y que algún punto se te quede descolgado. Pero la clave aquí es que tu audiencia no tiene ni idea de lo que les ibas a contar de todos modos, porque no les has dicho cuál es el orden. Es decir, no saben si ibas a hablar primero de la novia o del novio o de su primera pelea. Así que incluso puede parecer que estás improvisando de maravilla aunque se te olvide la estructura. Igual no la recuerdas, pero el contenido lo tienes en algún sitio de tu red neuronal. Aunque no tengas la receta, te acuerdas de cómo sabe, así que describe el sabor y llegarás a la receta. Si se te olvida algo, siempre lo puedes encajar después en cualquier momento.

Cuando has ensayado, puedes jugar con el contenido a discreción. Puedes hacer lo que quieras con lo que tienes dentro, como un malabarista con sus bolos. Imagino que eso es lo que quería decir La Urraca con lo de irse a pasear el día antes.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


3 − = dos