Si quieres ser candidato…

19 Abril, 2011 by: Javier

 

Si quieres ser candidato en las elecciones municipales y autonómicas, lo primero que tienes que hacer es apuntarte a alguno de los partidos que se presentan.  Aquí deberías elegir bien, porque claramente hay algunos mejor posicionados que otros a fecha de hoy. Y algunos que tienen más fondos para conseguir notoriedad que otros, también. Pero asumiendo que todos partieran de la misma posición, como en la carrera Land Run de Oklahoma en 1889, el candidato que siguiera estas tres sencillas normas de estilo al hablar en público lo tendría mucho más fácil.

1. Demuestra cercanía con tu sonrisa. Al sonreír estás diciendo dos cosas. La primera, que te gusta tu público. Piensa en un político que no sonría con regularidad. Difícil, ¿verdad? La segunda, que estás convencido de tu mensaje. Te gusta tanto lo que les estás proponiendo, que no puedes dejar de sonreír.

2. Demuestra poder con tus manos. Deja que se expresen solas. Si no haces caso a tus manos, se pondrán a hablar sin que te des cuenta. Y cuando hablan, son una de las mejores formas de transmitir poder. Los votantes no eligen a los peleles, sino al jefe de la tribu, al más fuerte. Unas cuantas cosas sencillas de recordar y de practicar con las manos:

– No las juntes. En cuanto las juntas dejan de hablar y pierden todo su poder de expresión. Además, al juntarlas te estás inconscientemente tapando, te estás protegiendo del público y estás transmitiendo debilidad.

– No juegues con el boli. Cuanto más nervioso estás, más tiendes a descargar tu energía en el objeto que tengas en la mano. Lo que la audiencia percibe es que estás incómodo porque no te crees lo que estás diciendo, o porque estás contando alguna trola. Es instantáneo, y es un mensaje muy sencillo de evitar: no tengas nada de nada en las manos mientras hablas.

– Procura enseñar las palmas abiertas a la audiencia. Así transmites que tu posición es honesta y abierta. Como el Cristo Redentor de la bahía de Río de Janeiro. No coloques las palmas hacia abajo, estarías comunicando que quieres dominar a la audiencia. Como Hitler con su saludo.

– Si tienes que hacerte una foto dando la mano a alguien, mejor colócate al lado derecho de esa persona, de manera que en la foto aparezcas con tu brazo derecho cubriendo el del otro, y en primer plano. Automáticamente aparecerás como el más poderoso de los dos.

3. Demuestra entusiasmo con tu voz. Si te fijas en los malos malísimos que han sido dictadores de cualquier país, siempre son híper entusiastas con su mensaje, y lo comunican con las variaciones adecuadas de volumen, tono, y velocidad al hablar. A la gente le encanta la gente entusiasta. Es magnético, el mensaje pasa a un segundo plano y las formas atrapan la atención y el criterio del público.

Y un último consejo, aunque es muy probable que nadie haga caso: no pongas a caer de un burro al adversario. Al público le gustan los ponentes que se venden por lo que son y por lo que quieren aportar, no por lo mal que lo pueden hacer los otros. Aportas credibilidad si eres bueno por ti mismo y no buscas tu posicionamiento por contraste con otro. ¿A que nunca has visto a Ariel decir que lava más blanco… que Skip?

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


+ nueve = 13