Rituales a evitar al empezar a hablar en público

20 Enero, 2011 by: Javier

El baño público de caballeros es un sitio curioso para observar e interpretar rituales masculinos. Esta misma mañana he vuelto a ver uno de los más frecuentes, extraño y al tiempo poco amigo del medio ambiente. El caballero en cuestión llega al urinario de pared, y antes de empezar a descargar su vejiga procede a apretar el botón que descarga el chorro de agua, lo que antes se llamaba la cadena porque era efectivamente una cadena colgando del techo. El propósito de ese chorro, como cualquiera puede confirmar incluso sin ser ingeniero industrial, es limpiar el urinario tras la micción. Pero he determinado que un porcentaje próximo al 40% de los hombres observados también limpia el urinario justo al empezar. Será una manera de acercarse a la perfección, o que no está de acuerdo con algo y se desahoga con el botón.

Otro comportamiento que siempre me ha infundido sospechas es el de los que, en lugar de utilizar el urinario de pared, descargan en uno de los váteres incluso habiendo plazas libres en la pared. Esa necesidad desproporcionada de intimidad me sugiere una falta de camaradería que seguro afecta a su trabajo en equipo.

Hay un ritual al hablar en público que también deberías evitar. El ponente se pone de pie, da una palmada con las manos junto al pecho, a modo de aquí vamos, y dice “bueno, pues…” Alternativamente, dice “¿se me oye atrás?”, o “bien, pues vamos a empezar”. Alguna vez he oído decir “estoy orgulloso de estar hoy aquí”, acompañando al “bueno pues”, cosa que a todo el mundo le importa un pimiento. También es muy corriente decir “buenos días a todos”, por si alguno se pensaba que le iban a dejar fuera del saludo.

Otro ritual es pasar un par de minutos preparando tu portátil y enganchándolo al cañón. Mejor tenerlo listo, o que te lo prepare otra persona mientras comienzas a hablar.

También está el de sentarse en la mesa con un pie en el suelo y el otro colgando, a modo de vamos a relajarnos. Te relajas, tú, pero la audiencia se siente estafada.

La mejor manera de empezar una presentación tiene lugar antes de abrir la boca, y consiste en lo siguiente:

1. Cuando te pongas de pie para hablar, busca un lugar en el que no haya estado el ponente anterior, o un lugar que te sea cómodo pero que indique que no eres uno más. Por ejemplo, si presentas a un cliente en su sala de reuniones, ponte en el lado contrario al que se pone normalmente el que presenta.

2. Una vez de pie, sonríe con confianza mirando a la audiencia, y recorriéndolos en un abanico con la mirada.

3. A continuación, da un paso adelante, haz una pausa, y empieza con algo que te hayas preparado y que tenga que ver con el tema de tu presentación, para captar su atención.

Esto te hará parecer un ponente seguro de ti mismo y mantendrá a tu audiencia en vilo al principio, que es cuando deciden si merece la pena escucharte.

Además, seguro que alguno relaciona el “bueno pues” que se te escape con posibles comportamientos extraños inducidos por traumas desconocidos…

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


seis − 1 =