Presentatio interruptus

14 Febrero, 2011 by: Javier

La vez que más me ha fastidiado que me interrumpieran mientras hablaba fue en un hotel cuando estaba dando un entrenamiento de hablar en público. Justo en el momento álgido de la mañana, con los asistentes sentados en el borde de las sillas y los ojos platiformes, entra un camarero y sin cortarse ni un pelo dice, ”¿le ponemos ya el servicio de café?” Por supuesto que yo había previsto que el café se colocara fuera de la sala, a esa hora. Pero el camarero pensó que nos hacía un favor metiéndolo en la reunión, que es lo que se creía el hombre que era.

¿Cómo evitarlo? Asegúrate de que has hablado con la persona que te organiza la sala, y que has dejado muy claro que no quieres interrupciones. ¿Fácil, no? Pues ocurre en una cuarta parte de las ocasiones.

No es posible cubrir todos los imprevistos, así que la clave está en cómo los solucionas. En el caso Irrupción de Camarero, intenta involucrar la interrupción con tu discurso. Por ejemplo, si estás hablando de bolsos de cocodrilo justo en el momento de su entrada, di que los bolsos de piel de camarero también salen buenísimos.

El caso Obras en la Calle es también muy común. Eliges un sitio o te llevan a una sala estupenda, pero justo cuando te toca hablar, empiezan a taladrar la acera en la calle. Y no solo pasa en el Madrid de las obras… En una ocasión, estábamos haciendo la presentación de un concurso de agencias a IKEA en Copenhague, y a mitad de la sesión el taladro comenzó a retumbar justo debajo de las ventanas de la sala. Quedamos como reyes, porque alguien bajó y convenció a los obreros de que pararan durante una hora. Ganamos el concurso. Si no tienes ese poder de convicción, lo mejor es sugestionar a la audiencia: diles que tú vas a pretender que no oyes ese ruido, y que estás seguro de que ellos pueden también. Así se pone en común el problema, que es el primer paso para solucionar cualquier problema de grupo.

Pero la interrupción favorita de todos los tiempos es la de los Móviles que no están en Silencio. Además, como los tonos de llamada son infinitos, son interrupciones siempre coloristas.

Algunas son fáciles de contrarrestar, como la de Nokia Tune, porque es fácilmente bailable: si bailas la interrupción de un móvil, te metes a la audiencia en el bolsillo. La audiencia se sorprenderá de tu atrevimiento y su respeto por ti subirá tres puntos.

Otras son más difíciles de manejar, como el ring-ring de teléfono antiguo, que es básicamente inaguantable. En ese caso puedes decir que estás ocupado y que no te puedes poner, con lo que no quedará nadie con el teléfono en otro modo que no sea silencio.

Las interrupciones van a ocurrir siempre. Lo importante es cómo las manejas, la audiencia siempre te va a perdonar los imprevistos si respondes bien ante ellos.

Una respuesta a “Presentatio interruptus”

  1. diego dice:

    me acuerdo de una boda en la que sonó un móvil en el momento justo y preciso; el sacerdote lo resolvió diciendo “pues parece que puede que haya alguien que prefiere hablar, y no callar para siempre”…

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