Por qué Rubalcaba gana a Chacón

6 febrero, 2012 by: Javier

Ha ganado Rubalcaba a Chacón. Parece que estaba claro, por la experiencia frente a la menor experiencia, y por las corrientes del partido que empujaban a su favor. Pero probablemente hayan tenido algo que ver sus respectivas habilidades de hablar en público. En sus discursos en el Congreso de Sevilla, siempre un buen sitio para ganar a lo que sea, los dos dejaron claro qué tal lo hacen en el apartado de oratoria. Es posible que muchos votantes se plantearan qué tal quedaría cada uno de los candidatos peleando en el parlamento contra una pared de mayoría absoluta. Y el resultado es claro.

Los dos usan una retórica manida pero no por ello menos efectiva, con la demagogia que cabe esperar de la ocasión. Rubalcaba le echa la culpa de todo a los “poderes financieros” y a la crisis, y se echa unas cuantas flores relacionadas con el terrorismo. Chacón también le echa la culpa a la crisis y reconoce que no lo han hecho muy bien, jugando la carta de la autocrítica para aparecer fiable por lo transparente. Pero Rubalcaba no juega esa partida, prefiere que se la coma Chacón si quiere. En la misma línea, que no le favorece, Chacón le reconoce a Rubalcaba su éxito contra el terrorismo. Chacón se apoya más en Zapatero, como su mentor, para arroparse en lo que le quede de aura de líder. Rubalcaba se apoya en la historia anterior del partido, mucho más lustrosa que la reciente. Los dos repiten sin parar “compañeras y compañeros”, a lo Rusia 1917. Y los dos dicen frases vacías de congreso político, como “no empecemos de cero, empecemos de nuevo” (Chacón), o “sabré cambiar al PSOE para que siga siendo el PSOE” (Rubalcaba)

Rubalcaba deja claro al principio por qué es superior a Chacón, con una sencilla frase que la destroza. Dice como de paso, sonriendo y a modo de chanza, que los dos se han comportado con elegancia, aunque ella ha dicho “unas cincuenta y ocho veces que soy el pasado, y yo he dicho unas sesenta que tengo mucha más experiencia que ella”.

Ambos empiezan muy bien, sin deshacerse en agradecimientos y lanzándose directamente con algo que atrapa la atención. Rubalcaba con que quiere mucho a su partido, y Chacón con los votantes que aún les quieren.

Lo que hunde a Chacón es su tono mitinero, sobre unas notas que consulta demasiado frente a un adversario que apenas las mira, y que aparece mucho  mas natural y relajado, esta vez sin parpadear tanto como suele hacer. El tono mitinero consiste en acabar las frases en alto, continuamente. Se le pilla enseguida y el público se coloca en modo “me están contando lo que quiero oír”. La sonrisa de Chacón es forzada, frente a la espontánea de Rubalcaba. Chacón agarra el atril y se apoya en él, a modo de parapeto y quitándose apariencia de seguridad. Rubalcaba apenas lo toca, únicamente se coloca los micrófonos de vez en cuando.

Chacón aparece tensa en todos sus gestos. La voz le sale cascada, y no creo que sea de haber pasado la noche de fiesta. Sus manos parece que siguen el guion dictado por su coach de hablar en público, gesticulando de modo exagerado para resaltar sus puntos.

Rubalcaba por el contrario aparece seguro de sí mismo, como si no le fuera la vida en esto. La voz es firme y está bien modulada. Si tuviera que mejorar algo, sería ese baile tras el atril, y sus manos que siguen con ese tic de juntarse de vez en cuando a la altura del ombligo. También tendría que dejar de mover el índice y el pulgar juntos a modo de pico de pájaro buscando el ojo del adversario. Es un gesto que acaba por despistar.

El vestuario elegido es intachable en los dos casos, con camisa y blusa clara que contrasta con colores poderosos en la chaqueta. Chacón podría haberse puesto un broche para resaltar más su cara, como cuando era ministra, pero no pega en el congreso del PSOE.

Es posible que en el gobierno estuvieran deseando que saliera elegida Chacón. Aunque habría hecho más difíciles muchas cosas, habría sido pan comido en el parlamento los miércoles.

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