Pecha Kucha

14 Abril, 2012 by: Javier

Igual has oído hablar de un nuevo tipo de encuentros entre presentadores, Pecha Kucha (http://www.pecha-kucha.org/), que en japonés quiere decir algo así como charlotear. Se lo inventaron hace unos años unos arquitectos residentes en Tokio, con el objetivo de que los arquitectos se enrollaran menos en sus reuniones. El formato consiste en presentar 20 imágenes, en el formato de diapositiva, con 20 segundos para cada diapo. Así que la presentación dura más o menos siete minutos. El formato ha tenido tanto éxito que ha viajado por el mundo, igual que TED con sus TEDx, y ahora se organizan sesiones de Pecha Kucha también en España.

A diferencia de TED, los Pecha Kucha se organizan desde abajo. Es decir, no tienes que ser famoso o importante en tu campo para participar como ponente. Puedes hablar de tus impresiones del fin de semana con los niños de tu hermana. La clave es que te limitan no solo el tiempo para hablar, sino también el apoyo audiovisual. Es una manera inteligente de hacer que el ponente se concentre en el mensaje y no en el apoyo que le da la pantalla, como suele hacer la mayoría. Y esto es buenísimo para PowerPoint, tan bueno que se lo debería de haber inventado Microsoft para luchar contra el mal uso de su programa.

También es una gran idea para hacer que la gente se lance a hablar en público. Si usas un formato estándar como este, no tienes que preocuparte de cuántas diapos llevas y de rellenar tiempo. Siete minutos no es nada, y 20 diapos se hacen en un periquete. Tienes que pensar menos. Cuando le cuentas a alguien tus vacaciones tardas bastante más, sin contar las interrupciones de pues yo también y mejor.

Y en el otro extremo, evita que el ponente se enrolle. Imagínate qué gusto si todas las presentaciones a las que fueras durasen siete minutos. De hecho, es un gran formato para implantar en las empresas. Hasta podría formar parte de los valores: estamos dedicados a nuestros clientes, a nuestros empleados, a nuestros accionistas, y a las presentaciones de siete minutos. El mundo iría mucho más suave y la gente volvería antes a casa por las tardes.

Además, hace que te trabajes el doble cada proyección. Aquí no valen diapos con mucho texto, porque la audiencia se pasaría los 20 segundos leyendo en vez de hacerte caso. Te obliga a pensar en tu audiencia y no en tu chuleta de PowerPoint. Cada diapositiva tiene que acercarse a una obra de arte, es como un grabado de esos que pone abajo a la derecha “4 de 56”.

Pero hay peligros que nos acechan tras este formato: puedes prepararte menos tu presentación, confiando en que en 20 segundos tienes de sobra para decir algo por imagen. Cuanto menos preparas, menos fluidas serán tus ideas y más posibilidades tendrás de quedarte en blanco delante de la diapo del año nuevo chino. O, al contrario, puedes liarte y quedarte a medias por diapositiva.

También puede ser que no necesites 20 proyecciones, y que tu discurso sea menos interesante porque distraes la atención con una imagen forzada que no tendría por qué aparecer y que está ahí para rellenar.

Y puede que sigas haciendo un rollo de diapos con exceso de texto, concentrándote en meter todo lo que puedas en ese tiempo. Por ejemplo esta presentación tiene un montón de fotos interesantes, pero también alguna que parece un corta y pega de Wikipedia: http://www.pecha-kucha.org/presentations/341

Échale un ojo a otras presentaciones que hay en su sitio web. Seguro que te inspiran para enfocarte en tu mensaje en tu siguiente presentación.

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