Paul Ryan en la carrera republicana

17 agosto, 2011 by: Javier

Paul Ryan es la última estrella en apuntarse al carro de candidatos al puesto de aspirante a presidente por parte del partido republicano americano. Tiene la ventaja de que es muy joven, 41 años – Kennedy tenía 43 cuando accedió a la presidencia. Además, no es del sur como el resto, sino de Wisconsin, y eso le da otro aire. Y no tiene ni barriga ni muchas canas.

Obama está fatal en popularidad, pero a pesar de que ha puesto la deuda del país por las nubes y que probablemente haya empeorado la crisis, al público se le hace la boca agua con sus discursos. Y si no sabes mucho de GDP, ni manejas los trillones con fluidez en tu mente, ni conoces cómo se construye el rating de las agencias, igual piensas que la crisis pasará y que no es culpa de Obama, que tiene tan buena pinta y habla tan bien y con tanto cliché optimista.

Así que Ryan pega duro con lo que más puede hacer que destaque entre el resto de candidatos por ahora. Habla muy bien en público. Aquí tienes un discurso reciente, a ver qué te parece.

http://www.youtube.com/watch?v=Se3n1ighsC8&feature=channel_video_title

¿Qué hace muy bien? Para empezar, muestra una seguridad aplastante. No usa notas en un discurso complicado de siete minutos, y se asegura de mirar a todo el auditorio (05.02).

Su inflexión vocal es muy buena: domina todos los controles con precisión. Alterna volumen alto (00.59, 02.26), y menos alto (02.55, 03.10, 04.20 – este último tramo cuando habla de cómo va a mantener el la asistencia médica para los mayores, para que no se solivianten). También varía la velocidad, acelerando (01.53, 02.45, 03.20), y ralentizando (01.18, 02.59). Y cambia el tono para reforzar puntos clave (00.45 “have”, 01.20 “nothing”). Además, lleva un control perfecto de las pausas (01.02, 02.26).

Sus gestos remarcan lo que quiere destacar (00.54 señalando al chart sin mirarlo), moviendo los brazos con eficacia (01.12, 02.24).

Y deja claro cuál es su mensaje: es un problema de déficit, pero de déficit de liderazgo. Lo dice al principio (01.05), y al final (06.19), para que no se nos olvide.

¿Qué podría haber hecho mejor? Su expresión es algo hierática, no aparece tan simpático como Obama. Casi no sonríe, y Obama sonríe un montón.

Utiliza unos charts que despistan porque no se ven bien, igual que los candidatos en los debates en España. Una pena porque no valen para nada. Mucho mejor colocar un solo número, por ejemplo. Además, él se descoloca cuando los enseña. Agarra el micrófono (00.07, 05.20), se le va la voz (00.35, 05.10), y se cruza de brazos al mirarlo (00.40), igual porque tampoco él estaba convencido sobre si usarlos o no.

Se agarra al atril a veces (02.34, 02.45, 03.08, 04.23). Esto hace que gesticule menos, y que se oiga el golpe en el atril a través del micrófono – esto también lo hace Obama (03.27, 04.36). Fíjate en la diferencia cuando no toca el atril, sus brazos se mueven más y se expresa mejor (00.22, 03.42, 05.28, 05.44).

¿Será el próximo presidente de los Estados Unidos? Igual si consigue atraer a los más conservadores del partido, si la política económica de ahora sigue sin dar resultados, y si Obama se queda ronco en la campaña electoral, tiene alguna posibilidad. Buena suerte.

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