Me sale mejor cuando no ensayo

26 Mayo, 2011 by: Javier

Esta frase se la oí a una planificadora de medios antes de ir a una presentación rutinaria a un cliente, que salió 3.5 de 0 a 10. Me recuerda a la famosa frase de el alcohol al volante a mí no me afecta los sentidos. Las consecuencias son desastrosas en este caso y al menos decepcionantes en el otro.

¿Por qué hay gente que prefiere no practicar sus presentaciones? Porque recrear el momento que está por llegar le produce ansiedad. Así que mejor desear que te salga bien y tirarte a la piscina, que seguro que hay agua. Pero seguro también que has visto a unos cuantos salir con el chichón de haberse dado con el fondo.

Otros te dirán que no necesitan practicar porque han presentado tantas veces que les sale natural, improvisan y triunfan. Pero para improvisar y que te salga bien has tenido que hacerlo cientos de veces antes. Es decir, has practicado cientos de veces. Luego no estás improvisando en realidad. Los mejores improvisadores lo llevan dentro solo después miles de horas de práctica. Por ejemplo cualquier locutor de radio.

La investigación de Robert Zajonc, un psicólogo que se especializó en el estudio del comportamiento social, nos dice que si la tarea es simple o está bien dominada, la presencia de público hace que mejore tu rendimiento. Pero si la tarea, es decir, tu presentación, no está bien entrenada, la presencia de una audiencia hace que tu rendimiento disminuya notablemente.

Los psicólogos siempre dan ese toque de estructura al sentido común, aportando sofisticación y fundamento a algo que intuimos. En este caso el sentido común nos dice que, cuanto mejor te lo sabes, mejor lo vas a hacer, y si hay otros mirando, vas a tener más ganas de hacerlo bien para exhibirte y salir henchido cual pavo. Pero si no te lo sabes y además hay gente mirando, te va a salir peor por tu miedo al ridículo, y vas a tener “ansiedad reactiva”, como dice el “modelo transaccional del estrés”.

Ensayar es un rollo, lo sé. Necesitas tiempo, al menos seis veces la duración de tu presentación. Yo le aplico un baremo exponencial parecido al que uso para calcular el tiempo de atasco en Madrid en hora punta: cada minuto que tardas en salir de casa a partir de una determinada hora se multiplica por un factor relativo a la hora en la que sales. Por ejemplo, si sales a las 7 de la mañana, tienes 30 minutos de atasco, A las 7 y uno, 33 minutos de atasco, a las 7 y dos, 39 minutos de atasco, etc. Si la presentación es de una hora, sé cómo me va a salir si practico seis horas, que es lo mínimo. A partir de ahí, si multiplico el tiempo de preparación por 1.1, me va a salir 1.2 veces mejor; si lo multiplico por 1.2 me va a salir 1.6 veces mejor, etc.

Y si quieres ensayar realmente bien, deberías hacerlo vestido del mismo modo que irás en tu presentación, si es posible en el mismo lugar en el que presentarás y utilizando las mismas ayudas audiovisuales. Y además necesitas a alguien que te filme para que veas en qué puedes mejorar. Mi esposa está harta de grabarme ensayando, y de oír las mismas gracietas y frases que luego han de parecer espontáneas. Una vez, después de una presentación muy gorda que hice al equipo de ventas de mi compañía, tenía en la habitación del hotel un ramo de flores con una tarjeta que decía “gracias Juan, buenos días”, la primera frase que soltaba yo en mi presentación y que ella había oído hasta el hartazgo. Qué simpática, con colaboradores así de fieles puedes llegar muy lejos.

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