Los libros sobre hacer presentaciones

3 Marzo, 2012 by: Javier

Los libros te enseñan de todo, son tus compañeros, como se les dice a los niños para intentar que se desenganchen de la tele y de la consola, y además si no lees acabas siendo un cateto.

Los libros que te enseñan técnicas sobre cualquier cosa que quieras aprender te llenan la cabeza de conceptos probados, pero no sabes qué hacer con ellos. Por ejemplo, si quieres aprender a esquiar, ya te puedes leer todos los manuales del mundo sobre esquí, que cuando te plantes en la pista te la das segurísimo. Es igual que cuando te ves todo el torneo de Wimbledon, cuando acabas estás seguro de que puedes ganar a cualquiera. Tu cerebro ha asimilado todos los movimientos, pero no se ha producido la conexión entre esas instrucciones y su implementación.

Los libros de autoayuda son algo así como ir al psicólogo: está totalmente admitido en sociedad, pero sigues siendo un pelín diferente. Si te pilla un amigo en la sección de autoayuda en la librería de El Corte Inglés, hojeando un ejemplar de Cómo Mejorar la Autoestima para Dummies, seguramente se te subirán los colores, y él pensará que te pasa algo raro.

Los libros sobre cómo hacer presentaciones están a caballo entre los libros técnicos y los de autoayuda. Es algo que puedes asimilar leyendo, porque no es demasiado complicado. Y es algo que casi todo el mundo cree que no hace demasiado bien y sobre lo que le gustaría aprender. Pero, igual que con los manuales de pilotar aviones, te estrellas si no has practicado antes aunque te sepas el manual de memoria. E, igual que con los libros de autoayuda, los devoras esperando que te solucionen tu problema personal.

Me he leído incontables libros sobre cómo hacer presentaciones. De los más raros, como Hablar en Público para Psicólogos, a los más clásicos, como El Orador de Cicerón. En algunos encuentras alguna propina interesante, pero después de leerte cinco, todos son muy parecidos. Y aunque te leyeras todos los del mundo, no aprenderías a ser un gran presentador solo con ellos. Probablemente seguirías con la mano en el bolsillo, y usando PowerPoint como chuleta. La clave está en practicar y practicar sin parar. Y si alguien te enseña qué es lo que deberías practicar, mucho mejor – qué te iba a decir yo, claro…

No hay nada como colocarte delante de una cámara y verte en acción. Aprendes tanto en cinco minutos de grabación, que puedes no leerte ningún libro sobre hablar en público y ser mucho mejor que el que se los haya leído todos.

El mejor libro para aprender a ser un gran presentador: el manual de tu cámara de vídeo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


− uno = 1