Los dos primeros minutos al hablar en público

2 diciembre, 2010 by: Javier

Estás en una fiesta a la que te han invitado en casa de unos amigos. Aparte de ellos, no conoces a casi nadie. Está a tope de gente y cada vez llegan más personas. Tú te has colocado junto a la biblioteca, con tu bebida en la mano, y mantienes conversaciones de hola qué tal con los que pasan a tu lado.

Cuando alguien entra en la casa, le echas un vistazo de arriba abajo, ves cómo va vestido, cómo saluda, cómo mira a su alrededor, te fijas en su expresión, si está contento, aburrido, resignado, o expectante. Analizas cómo se relaciona con los que le reciben. Decides si te apetece hablar con esa persona o si te da igual. Anda, mira, no trae regalo. Todo esto ocurre en menos de diez segundos.

Si entablas conversación con él o ella puede que cambie tu opinión inicial, pero la primera impresión es difícil de modificar.

Cuando hablas en público a una audiencia que no te conoce, los miembros de la audiencia hacen exactamente lo mismo contigo. En el momento en que te pones de pie delante de ellos te están analizando, clasificándote en su muestrario de personas. Por eso los extranjeros lo tienen más fácil, es mucho más complicado clasificarles porque no tienes el marco de referencia que tienes para los locales.

¿Te has fijado cómo, mientras se va callando la gente cuando acabas de subir al escenario, los que han dejado de hablar y están esperando a que empieces tu presentación te miran fijamente? Igual que en la fiesta.

Ahora empiezas a hablar y la atención del público está al máximo. Te han hecho en sus cerebros un hueco para que lo rellenes, y de verdad quieren que se lo rellenes. Lo malo es que van a decidir en dos minutos si lo que les vas a contar merece su atención. Si no les vas a aportar nada nuevo que sea relevante para sus vidas, van a pasar de ti.

Así que asegúrate de que en esos dos minutos les has dejado claro cómo les va a ayudar tu presentación. Además, haz o diles algo que les transmita que se lo van a pasar bien escuchándote.

Nunca tienes una segunda oportunidad de dar la primera impresión. Pero en esos primeros minutos puedes recuperar el terreno que hayas perdido, si se te ha olvidado traer un regalo.

Una respuesta a “Los dos primeros minutos al hablar en público”

  1. Javier dice:

    Gracias Pepe por la inspiración.

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