Leyendo como en el cole

2 Abril, 2012 by: Javier

Cristina Díaz Márquez es la nueva directora general de política interior. El pasado 29 de marzo le tocó aparecer antes los medios varias veces para hablar del desarrollo de la huelga general. Sus intervenciones (aquí tienes una http://www.youtube.com/watch?v=aOuH9UF8spI, y aquí otra http://www.youtube.com/watch?v=Q9Sm_Pv-MEs), han recibido las peores descalificaciones en internet.

La verdad es que tiene pinta de ser directora general hasta que empieza su intervención. Su apariencia es inmejorable, con un traje que parece caro y que le queda bien, y con colores poderosos para una mujer. Alguno la ha tachado de demasiado elegante, con expresiones más duras, pero probablemente ese rechazo tiene su raíz en la envidia. El pelo a veces le cae sobre la cara, lo que hace que la audiencia se despiste.

Lo importante de sus intervenciones no es la apariencia, sino la manera en la que utiliza sus guiones. Lo realmente malo es que lee, y que lee muy mal. Lee hasta el saludo inicial.

Se nota mucho que no se lo ha preparado. Es fácil de detectar porque mira sus notas sin parar. Probablemente no tuviera mucho tiempo, porque sus apariciones se fueron sucediendo desde las seis de la mañana y recogían lo que iba ocurriendo en la jornada. Pero incluso así, con media hora de concentración te puedes preparar una presentación de cinco minutos. Si no tienes ni media hora, el truco en estos casos es memorizar una frase al mirar tus notas, y levantar la vista parar mirar al público. Solo entonces es cuando debes soltar la frase. Vuelves al papel, memorizas otra frase en un tris, levantas la vista, y la vuelves a soltar. Puedes hacer maravillas con esta técnica, porque parecerá que te lo has preparado pero que aún así te gusta tener tus notas. Si lees mientras tu vista está en el papel, el efecto es que la audiencia se da cuenta en seguida de que no te lo sabes, y pierdes autoridad. La directora general de política interior no se puede permitir perder autoridad.

Además de leer mirando el papel, utiliza unas variaciones tonales que trasladan a la audiencia directamente a un aula de enseñanza primaria. Recuerda a la profesora explicando la lección sobre la reproducción de los mamíferos: distante para no mojarse demasiado, y autoritaria para que no se le desmadre la clase. Adopta ese tono fácilmente predecible, con altos y bajos artificiales que se usan con independencia del contenido. Vale para hablar del desarrollo de la huelga, y para describir el funcionamiento de una batidora.

Sus gestos tampoco ayudan. Agarra el atril y no se mueve. La frente mantiene el gesto que hacemos cuando mostramos desdén por la opinión del otro, arqueando las cejas con el semblante serio. Esto hace que tu interlocutor se vaya molestando más y más mientras piensa que por qué no le caes bien.

Esperemos que no haya otra huelga general en mucho tiempo. Pero si la hay, seguro que la directora general de política interior habrá tenido tiempo de afinar sus habilidades de hablar en público.

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