La batalla electoral de oratoria: Rajoy vs Rubalcaba

3 septiembre, 2011 by: Javier

Rajoy en rueda de prensa http://www.youtube.com/watch?v=OvABAgBY-yc&NR=1

Rajoy en el Congreso: http://www.youtube.com/watch?v=9YPha4p_oqU&NR=1

Rubalcaba en rueda de prensa: http://www.youtube.com/watch?v=WL-N4SAmh9w

Rubalcaba en el Congreso: http://www.youtube.com/watch?v=1Jm8z2smq4U

Las elecciones se deciden en las urnas sí, pero las urnas las deciden sobre todo la comunicación de la que son capaces los candidatos. Siempre que hablemos de los grandes partidos, claro, y que la situación no esté tan desequilibrada como ahora, cuando todos sabemos quién va a ganar aunque el otro partido tuviera a George Clooney de candidato a presidente del gobierno. Pero piensa en una situación como la de los primeros 90, cuando Clinton ganó a Bush padre. Bush no había hecho nada realmente mal, pero Clinton le daba mil vueltas en capacidad de comunicación. O en Nixon versus Kennedy, cuando éste se lo comió con patatas. Más cercano, compara el carisma hablando de Felipe González frente a Manuel Fraga en 1982.

Así que aquí vamos a debatir la batalla electoral oral: ¿quién gana hablando en público? Empezamos por los jefes, Rajoy frente a Rubalcaba.

Para analizarlos les damos dos oportunidades, una el un entorno formal como el Congreso, y otra en uno más relajado, como una rueda de prensa.

Rajoy está mucho más suelto en una rueda de prensa, casi siempre. Se le da bien improvisar. En el Congreso suele leer demasiado sus notas, y su inflexión vocal es más mitinera. ¿Qué hace muy bien? Demuestra una seguridad a prueba de dardos oratorios, y estructura muy bien su discurso. Por ejemplo en esta intervención en rueda de prensa, organiza su intervención con la modalidad de comparación (hasta 00.38) y contraste (desde entonces): compara lo que hace su adversario, y contrasta con lo que él piensa.

En el Congreso, a pesar de estar más encorsetado por su discurso preparado, su tono es más ameno que en la rueda de prensa, donde parece que no cambia de timbre. Mira cómo varía el tono en el Congreso por ejemplo en 00.35. Sin embargo en el otro escenario se arranca y no para, manteniendo el mando de agudos y graves justo en el medio, como cuando tienes un ecualizador estropeado en el coche. Sí que usa bien el ritmo, ralentizando de vez en cuando (01.18 en la rueda de prensa, 01.54 en el Congreso) e introduciendo pausas para resaltar puntos clave.

Rajoy sonríe muy poco. Le vendría bien echarse unas cuantas sonrisas, para compensar la seriedad que transmite con su barba, porque además él es una persona afable. Y casi no altera la expresión de la cara, fíjate en lo diferente que aparece cuando lo hace: 01.13 en la rueda de prensa.

Lo más llamativo de Rajoy es su movimiento de manos. Solo en contadas ocasiones utiliza las dos manos a la vez para gesticular. El resto del tiempo, mueve solo una de ellas, utilizándola como un martillo golpeando de arriba abajo. Está remarcando sus puntos, pero la impresión al hacerlo con tanta frecuencia es la de estar viendo a un profesor enfadado, lo que tampoco le viene muy bien para comunicar cercanía (en el Congreso: 00.28, 00.40, 00.57, 01.16, 01.22, etc; en la rueda de prensa: 00., 01.18). Y después de la quinta vez que lo hace, pasa de ser profesor enfadado a profesor pesado. Cuando usa las dos manos, la percepción es diferente: explicar frente a imponer. Por ejemplo, en 02.14 en el Congreso, o en 00.31 en la rueda de prensa.

Rajoy mira al tuntún en el Congreso. A todos y a nadie, sin fijar la vista más de un par de segundos en ningún área de la sala. Si no fijas la mirada en las personas, te va a costar mucho más transmitir que te gustan y que estás convencido de tu mensaje. Sin embargo, en la rueda de prensa lo hace muy bien. Mira al periodista que le hace la pregunta, pero también al resto sin excluirles de la respuesta.

El vestuario elegido para la ponencia del Congreso tal vez no sea el mejor para transmitir autoridad. Los colores pastel son adecuados para entornos relajados, como una merendola en el campo, pero no para decir que quieres ser el próximo presidente del gobierno (incluso aunque el traje sea color azul banquillo del gobierno). Compara su apariencia entonces con la de esta intervención, http://www.youtube.com/watch?v=pZQlSIPSoeY, donde usa colores oscuros, o esta, incluso sin corbata: http://www.youtube.com/watch?v=jIR8tTFFIig&feature=related.

Rubalcaba es un hacha de la oratoria afilada. Siempre tiene una respuesta precisa para sacar de quicio a su adversario, aunque también puede deambular por su intervención. En el Congreso, aunque no habla desde la tribuna, exhibe una sonrisa cautivadora de niño malo en 00.22, y su expresión facial es amena, utilizando la frente con profusión por ejemplo en 01.30. En la rueda de prensa también sonríe, 00.04, 00.48. Incluso hablando de un tema serio, casi siempre hay lugar para decir con la sonrisa que eres alguien cercano. Aunque solo sea para transmitir condolencia, u optimismo en un entorno de preocupación.

Además, domina la expresión oral controlando bien los botones del ritmo y el tono. Maneja muy bien las pausas, por ejemplo en la rueda de prensa en 00.44, 00.15, y 00.42. Es entretenido escuchar su voz, seguramente es un contertulio muy ameno para una sobremesa. En su respuesta en el Congreso estructura bien su discurso, basando su intervención en datos.

Como Rajoy, no mira a nadie en la rueda de prensa. En el Congreso mira a la persona a la que está respondiendo, en lugar de dirigirse también al resto de la cámara, lo que ayudaría a involucrarles a su favor. De vez en cuando mira al suelo cuando está pensando en lo siguiente que va a decir, lo que tampoco ayuda  trasmitir seguridad.

Lo peor de Rubalcaba hablando en público es el uso de las manos. Tiene el tic de agarrarse los dedos de la mano contraria a la altura del ombligo. Esto dice dos cosas: que no se siente del todo seguro porque está protegiéndose de algo, tapándose el torso, o que nos está contando una trola porque está descargando su tensión a través de las manos. De cualquier modo, es mucho mejor dejar que las manos hablen sin impedimentos, como hace por ejemplo en la rueda de prensa en 00.19, 00.32, o 01.21, o en el Congreso en 01.01 y 01.44.

Rubalcaba tiene otro tic que seguro has detectado alguna vez. Pestañea con mucha frecuencia, y cuando está nervioso más todavía. Normalmente pestañeamos de seis a ocho veces por minuto, excepto cuando estamos bajo presión. Como por ejemplo cuando estamos mintiendo. Aunque no esté mintiendo, la audiencia tiende a interpretarlo así, lo que no le viene nada bien a su fama de Maquiavelo.

En entusiasmo, Rajoy está claramente por delante. Pero ninguno de los dos habla como para encender a las masas. No les vendría mal una charla con Gadafi, o con cualquier otro dictador que lleve unos años en el puesto, para aprender un par de trucos para enfervorizar.

¿Quién gana esta batalla de oratoria? Tú decides. A mí me parece que Rubalcaba está unos cuantos puntos por delante, pero no creo que le valga de mucho en la otra batalla, tal como están las cosas.

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