La batalla electoral de oratoria 4: José Blanco vs Alberto Ruiz Gallardón

16 octubre, 2011 by: Javier

 

Por fin parece que Alberto Ruiz Gallardón tendría un lugar en el gobierno de España. Se ha rumoreado que sería como ministro de Fomento. Como parece que no está claro quién ocuparía ese puesto en un posible gobierno del PSOE, el lógico contrincante de Gallardón en habilidades de hablar en público es el actual ministro de Fomento, José Blanco.

Alberto Ruiz Gallardón 1: http://www.youtube.com/watch?v=gFGZZf5U_ew

Alberto Ruiz Gallardón 2: http://www.youtube.com/watch?v=Lj6SrE-4M68

José Blanco 1: http://www.youtube.com/watch?v=E0BrkqXtc4E

José Blanco 2: http://www.youtube.com/watch?v=jdVWineAY5Q&feature=related

Gallardón aparece extremadamente seguro de sí mismo. Tal vez sea su característica política más destacada. Fíjate por ejemplo cómo soluciona sin inmutarse la interrupción de su charla en 01.12 en la intervención 1, cuando suena su teléfono. Parece que esté ensayando en el baño de su casa. Transmite seguridad, pero a la vez transmite un distanciamiento del público que no le ayuda mucho a caer simpático.

Esta separación de la audiencia ocurre a través de su falta total de expresión en la cara. No sonríe, ni mueve los músculos faciales más que para articular. Si quitas el sonido en la intervención 1, parece que está anunciando el número de víctimas de un terremoto, en lugar de su inclusión en las listas electorales. En 00.50 dice “me hace muchísima ilusión” completamente hierático. Seguro que se la hace, pero si no conocieras su historia no le creerías.

Tampoco le ayuda a parecer cercano su postura en la intervención 2. Aparece permanentemente escorado a la derecha. Apoyarte en un lado cuando estás hablando en público transmite que no te interesa demasiado tu audiencia, que estás ahí de casualidad. Contrasta con el momento en el que se yergue, en 03.50; de repente parece que te tiene en cuenta.

Además, casi no utiliza la inflexión de la voz. No cambia el volumen, ni la velocidad, ni el tono. Excepto en la intervención 2, cuando lee un documento y acelera (01.10).

Es divertido verle machacando el boli en la intervención 2. Da la impresión de que no estaba seguro de sus argumentos al contestar a las preguntas desde 01.40, y especialmente desde 02.19. Si descargas tu tensión masajeando un objeto, la audiencia va a percibir que estás nervioso, y que probablemente estés mintiendo: cuando cuentas trolas sabes que te pueden pillar y por tanto te muestras tenso, a no ser que seas un maestro del engaño.

Su apariencia es perfecta, con un traje oscuro que realza su poder.

Blanco se expresa muy bien con la cara. Sonríe sin parar aunque el tema sea aburridísimo, o quizás por eso. Le gusta hablar en público y lo muestra inconscientemente bailando, mientras está sentado como en la intervención 1, o de pie como en la intervención 2. Ese baile despista, y su movimiento pasa de ser una manera de resaltar un punto a una distracción.  Cuando está de pie no solo baila, sino que bota.

Su ritmo es muy lento, quizá demasiado para mantener el interés. Le gusta separar las palabras incluso cuando están en la misma frase. La expresión es diáfana aunque a veces le falla la dicción. Maneja bien los cambios de tono, fíjate por ejemplo cómo lo hace en la intervención 2 de 03.16 a 03.25.

En la intervención 1 une las manos mientras habla, casi continuamente. Eso le resta expresividad, pero además transmite la sensación de que se está protegiendo de la audiencia. En la intervención 2, agarra el atril con frecuencia. Esto comunica la misma sensación de búsqueda de protección. Cuando hablas detrás de un atril, lo más aconsejable es no tocarlo. De ese modo aparecerás seguro de ti mismo: no necesitas la almena para parapetarte.

Lo que hace fatal, y lo hace con frecuencia, es usar el dedo índice a modo de discurso de dictador. Acuérdate de Chaplin en El Gran Dictador, es un gesto caricaturesco. En la intervención 2 en 01.05, 02.11, 02.22, 02.33.

Su asesor de vestuario también elige bien, con colores oscuros en el traje que resaltan con la camisa clara.

Es difícil concluir quién de los dos lo hace mejor. Gallardón rebosa seguridad – excepto ante esas preguntas difíciles – , y Blanco comunica con mucha más expresividad. Si pudieran cambiarse cromos, los dos ganarían un montón. Pero no creo que hablen de estos temas entre ellos…

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