I have a dream

19 enero, 2012 by: Javier

Igual no has oído nunca el famoso discurso de Martin Luther King de 1963, I Have a Dream, aunque seguro que lo conoces. King era un activista en la lucha por los derechos civiles en Estados Unidos, en una época en la que no todo el mundo podía usar los mismos lavabos públicos. En agosto de ese año, habló durante 15 minutos en una manifestación en Washington DC, la “Great March on Washington”. Si no lo has oído entero, te lo recomiendo en esta semana del aniversario de su nacimiento: http://www.youtube.com/watch?v=Yq5cj1pxbJo.

Es una pieza de oratoria conmovedora. Se ha mencionado tantas veces su estrofa principal, que ya no le llama la atención a nadie. Pero si te sientas a verlo te choca el contraste de aquella época con la actual, y se te hacen realidad mil películas que has visto sobre el tema.

King era un grandísimo orador. En este discurso hace tres cosas muy pero que muy bien, además de tener un contenido sencillo y bien estructurado.

1. Incluye las pausas de manera magistral. Es muy fácil seguir su ritmo. Fíjate cómo no se atropella y cómo mastica cada palabra que dice. No le sobra ni una.

2. Utiliza la repetición de frases para acentuar los puntos que quiere resaltar, un recurso clásico de los predicadores, como lo era él. Desde 01.05: “one hundred years later”; desde 04.12: “now is the time”; desde 07.30: “we cannot be satisfied”; desde 12.30: “with this faith”; desde 13.30: “let freedom reign”; y por supuesto, desde 10.10: “I have a dream”.

También repite tres palabras clave que sintetizan el mensaje: freedom, free, o liberty, 25 veces. Justice, nueve veces. Negro, 13 veces.

3. Preparación. No puedes hacer un discurso así de encendido si no te lo has preparado durante muchas, muchas horas. Incluso teniendo en cuenta que era predicador y que estaba habituado a presentar, creo que no le echó menos de 100 horas de ensayos.

El discurso tiene dos partes diferenciadas no solo por el contenido, sino por cómo las presenta. En la primera, habla de lo mal que lo pasan los negros y de la contradicción de vivir así en un país donde todo es abundancia, y donde se luchó en la guerra civil por conseguir esos derechos que no tienen aún. Esta parte la lee, incluso no demasiado bien. En lugar de mirar al público cuando habla, con frecuencia sigue hablando al bajar la cabeza para leer. Sus variaciones de tono y volumen hacen que no parezca que lee, pero lo hace.

En el minuto 10.13, levanta la vista del papel y desde entonces parece un mago invencible orquestando una tormenta en el océano. Su voz sube de volumen, se acelera y juega con el ritmo como si fuera las olas. Esta parte es la que ha hecho que pasara a la historia, King y el discurso.

Si es la primera vez que lo ves entero, y no lloras, es que no tienes corazón…

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