Gredos

9 Julio, 2012 by: Javier

Esta semana pasada he estado tres días de escapada montañera por Gredos, con cuatro adolescentes. No es que fueran adolescentes problema que necesitaran contacto con la naturaleza, eran mi hija mayor, dos amigas suyas, y mi hijo el de en medio. En realidad les llevo obligados para darles un barniz medio salvaje y conseguir que pasen más de dos horas alejados de pantallas diversas. Lo de las amigas es para que les duren más los recuerdos. Me descargué una ruta de Wikiloc, y a por ella. Resultó que la ruta era para exploradores, a un paso de tener que llevar piquetas de escalada. Pero la hicimos entera, pasando tres gargantas en transversal, y subiendo 2.800 metros de desnivel en 35 kilómetros a pata. Para un montañero avezado no es nada, pero para los enanos ha sido una experiencia bastante bestia.

Para motivarles para la siguiente, les he dicho que ahora ya saben que sus límites físicos y mentales han sido superados, y que son mejores humanos. Los límites físicos incluyen no solo el cansancio, sino el saber estar más sucio de lo normal sin preocuparse demasiado, seguir trabajando cuando hace falta, comer lo necesario cuando lo necesitas, el dolor de las ampollas y de los hombros llevando peso, y dormir sobre duro. Las limitaciones mentales desaparecen cuando superas el pensar que el final de la etapa nunca llega, cuando te atreves con lo muy difícil, cuando te deja de dar miedo mirar abajo, y cuando te pasan unos cuantos bichos escurridizos por delante. Y encima aprenden a trabajar en equipo. Debería ser una asignatura en el cole, irse al monte unos días, en vez de irse a Irlanda o de semana blanca, episodios que les dejan igual de blandos.

Supongo que hacer el Camino de Santiago sentará igual de bien. Si tienes cualquier preocupación, como por ejemplo tu próxima presentación gorda, este tipo de aventuras te hace ver lo que es en realidad importante. Te limpian la mente y te dan perspectiva. Cualquier reto empresarial al que te tengas que enfrentar te parecerá pequeño, no porque te subas el Everest, sino porque te haces inmenso como la montaña. Durante el tiempo que pasas en la naturaleza, dependes de ti mismo, no de horarios de oficina ni de que otros hagan lo que tienen que hacer. Te despejas porque tus preocupaciones dejan de llenarte la cabeza, y te das cuenta de que lo que te estaba volviendo loco en realidad es una tontería, comparado con lo que siempre ha estado allí y seguirá cuando tú no estés. Ocupas más espacio mental y cualquier visión negativa de lo que tengas que hacer en el mundo real se transmuta en una sensación de que puedes con todo.

La montaña te deja nuevo, machacadísimo sobre todo si llevas un mochilón con demasiadas latas, pero limpio como el agua de las lagunas en altura. Si tienes ocasión de pasar parte del  tiempo de preparación de tu siguiente presentación importante en la montaña, no lo dudes.

Para Pepe

4 respuestas a “Gredos”

  1. iñigo dice:

    muy muy duro, JAvier, Pérez de Tudela recomienda no hacer más de 1.000 m de cota/día, si además vas con adolescentes,…
    comparto lo que dices sobre montaña y stress/ a mi me va muy bien,
    Igualmente lo del Camniño de santiago, un viaje interior sobre el formato del viaje a pie, recomendable

    abrazos,
    Iñigo

  2. jorge dice:

    ¡Es una gran excursión!!! Lo de los 35km y 2.800 m de desnivel entiendo que fue en tres días…si fue solo en uno mis enhorabuenas: es un palizón. Creo que mi tope fueron 1.800 metros de desnivel, en unos 21 km, y acabé al borde de las urgencias!!!!!!

    Una de las cosas extraordinarias del Camino de Santiago es que poco a poco dejas las preocupaciones cotidianas, y te centras en seguir la ruta, unas flechas amarillas y el paisaje. También te haces consciente de lo poco que en realidad necesitamos para sobrevivir.

  3. iñigo dice:

    Es cierto, Jorge, recuerdo la tranquilidad de levantarte todos los días y tener como única ocupación (que no preocupación) de andar y decidir dónde pasar la noche siguiente, un remanso para el espíritu,

  4. Me parece interesante planteamiento. También abogo por la tranquilidad para preparar presentaciones y mejor si completamente solo aunque siempre, como fin último, despejar totalmente la mente para poder dedicarse en cuerpo y alma a lo que toca.

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