Frases entrecortadas

27 Diciembre, 2011 by: Javier

Zapatero habrá sido mejor o peor presidente del gobierno, dependiendo de tu visión del mundo, pero su uso de la oratoria deja bastante que desear. Ya hemos hablado de sus manos unidas continuamente frente al ombligo, y de su baile tras el atril, además de que lo agarra a modo de parapeto. Su sonrisa, excelente y su rasgo más característico, que le ha atraído tantas simpatías.

Una cosa destaca sobre todas en su oratoria: sus frases entrecortadas. Seguro que te habrás fijado, pero lo puedes comprobar aquí, al principio de la intervención: http://www.youtube.com/watch?v=aqQ86jN8bvM

“…que ha sufrido

un fuerte

deterioro

en su respaldo

popular”

Parece que está recitando un soneto que no rima. Imagino que lo hará así porque se ve a sí mismo como más sofisticado, considerando las palabras una a una como si estuviera componiendo una nueva Constitución. Si quieres hablar realmente despacio, lo suyo es entrecortar el discurso en frases, no en palabras. La mente del español medio es lo suficientemente rápida como para entender unas cuantas frases seguidas, siempre que no estés hablando de la física de los agujeros negros. De hecho, si alguna vez lees un discurso, dividirlo en frases funciona bien y te permite no tenerlo que memorizar.

¿Qué es lo que piensa la audiencia cuando le entrecortas las frases en segmentos de palabras sin tener nada que ver con la puntuación?

1. Que eres lerdo y no sabes hilar una frase de 10 palabras. De otro modo, ¿por qué le puede costar tanto a esa persona decir una frase seguida sin parar, como si le estuviera dando un huracán en la boca? Igual es que en su clase en el colegio había un serio problema de disciplina y no paraban de hablar, con lo que había que buscar el hueco entre el vocerío cuando presentaba su trabajo de geografía.

2. Que les estás aburriendo. Si hablas tan despacio vas a tener el mismo éxito de taquilla que el cine francés. Como decía Woody Allen, es tan emocionante como ver crecer una flor.

3. Que eres un pretencioso. Te las quieres dar de sofisticado y acaricias las palabras como si cada una fuera una joya de la oratoria a no olvidar. Pero los genios precisamente hablan a borbotones por lo general. Mira a Orson Welles, Richard Feynman, o Salvador Dalí.

4. Que igual piensas que son tontos y no pueden entender las frases de más de tres palabras. Así que les ayudas con un ritmo más lento, para que los pobrecillos puedan entender tu elevado discurso. Claro que el efecto es el contrario. Cuando te quieres hacer el importante, el público te ve exactamente al revés. Si hablas de tu coche nuevo antes de que lo vean, probablemente te tachen de fatuo. Si lo ven y no les has hablado de ello, alabarán tu discreción.

5. Que no tienes ni idea de qué decir y te lo estás inventando sobre la marcha, así que vas muy despacio para que te dé tiempo a inventar el siguiente sinsentido. Es muy posible que, en ocasiones, este fuera el caso del ex presidente del gobierno. La improvisación requiere pescar en la memoria a largo plazo conceptos, que puedes también mezclar con solo una apariencia de orden. Si los sueltas muy despacio parece que lo que estás contando es realmente profundo y difícil de entender.

Si te toca improvisar un discurso, o hablar de algo sofisticado, simplemente sé coloquial. Habla como hablarías con tus amigos en el bar. No pretendas hacerte el importante con frases entrecortadas, porque te van a pillar. Puedes hablar despacio para remarcar  un punto, pero no cortes todas las frases. Después de ocho años de oratoria presidencial, te clasificarían enseguida.

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