En blanco hablando en público

11 Noviembre, 2010 by: Javier

Me he quedado en blanco. Estoy hablando delante de 50 personas y se me ha olvidado por dónde iba. Ahora el que se está poniendo blanco soy yo. Estoy haciendo el ridi pero bien. Más de uno se ha visto en esta situación en público y más de una vez. Pero no hay nada de qué preocuparse. Es fácil salir de esta. No es malo perder el hilo, es de lo más normal. A todo el mundo le pasa alguna vez. Y tu audiencia no se va a acordar de ello, pero sí se van a acordar si, en vez de tomártelo con calma, te pones muy nervioso pensando en lo panoli que eres. No te castigues, y arréglalo.

Aquí tienes la solución:

Primero acuérdate de sonreír. Sonriendo te burlas ligeramente de ti mismo, cosa que tu audiencia va a saber apreciar, respaldándote en masa. Después pregúntales por dónde ibas. ¡Estarán encantados de ayudarte!

Si estás utilizando notas, en papel o audiovisuales, échales un ojo para centrarte. Para esto es clave tener unas notas escritas idea a idea, no palabra por palabra. Una vez retomada mentalmente la línea de la presentación, haz una pausa intencionada: esto te hará parecer un experto, al que no le desmoraliza un pequeño lapsus como este.

Y si eres de los que prefieren no usar notas al presentar, puedes hacer al menos tres cosas:

– Estructura lo que tienes en mente de manera que te sea fácil de recordar. Por ejemplo en secuencia de tiempos (el proyecto comenzó en febrero con la aprobación de los planos, en marzo estaba puesta la primera piedra y en agosto teníamos la fachada lista). También puedes usar pros y contras, o comparaciones y contraste, o efecto – causa – remedio. Cualquier estructura que te haga fácil recordar el contenido.

– Practica al menos seis veces la duración de la presentación, sin notas. Esto hará que la secuencia fluya en tu mente. Igual que cuando cuentas mil veces esa historia que te pasó cuando tus padres se olvidaron de ti en la gasolinera, tu presentación se convertirá en parte de tus recuerdos inmediatos, y la aderezarás con más historias y ejemplos de los que tenías preparados.

– Sitúa los puntos clave de tu presentación distribuidos por la sala. Por ejemplo, si vas a hablar de la herramienta de análisis de tu agencia, coloca mentalmente cada punto en una esquina de la sala. Al fondo a la derecha, donde está la puerta, está cómo se puso en marcha la herramienta. En la ventana está el desarrollo que va a hacer que el negocio del cliente vuele. Donde está esa horrible planta artificial está la competencia. Y donde están los bollos para el descanso está lo fácil que es ponerla en marcha.

Seguro que no te preocupa olvidar lo que ibas a decir cuando hablas con tus amigos. Simplemente dices que se te ha ido la olla. Prueba a decir lo mismo la próxima vez que te quedes en blanco hablando en público.

Categoría: Speak and Span Blog

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