El secreto de hacerlo muy bien

17 Enero, 2011 by: Javier

Malcolm Gladwell escribió hace un par de años en su libro Outliers que la clave para ser un maestro en algo es haberlo practicado al menos durante 10,000 horas.

Si lo traducimos a horas de entrenamiento de tenis por ejemplo, a cuatro horas diarias con un día de descanso semanal, nos sale que si quieres ser el próximo Rafa Nadal tienes que ponerte a ello ya, porque tardarías 7,9 años en conseguirlo. Aparte de tener una constitución física más o menos adecuada.

Hablar muy bien en público no te va a costar tanto, te lo garantizo, pero el secreto sigue siendo practicar lo que has aprendido. Muchas veces. ¿Cuántas? Cada presentación que hagas practícala al menos seis veces en toda su duración. O sea, que si vas a hablar durante media hora, la mínima práctica será de tres horas. Las agencias son famosas por terminar de preparar el PowerPoint® de la presentación al cliente en el taxi, no dejes que eso te ocurra a ti. ¿Parecen muchas horas?

En su estupendo libro Mastery, George Leonard describe cómo se hace uno maestro en aikido a una edad avanzadilla. Dice que cuando practicas cualquier cosa, la clave está en superar las llanuras a las que llegas y en las que te acomodas. Si por ejemplo te gusta esquiar, es fácil quedarte en un nivel una vez que dominas las pistas pisadas. Te bajas cualquier pista con facilidad, y disfrutando. Pero no te atreves a bajar una montaña virgen desde donde te ha dejado un helicóptero, total, para qué. Pues ese para qué es lo que hace que te quedes en una llanura. Para superarte y hacerlo mejor tienes que darte cuenta de que has llegado a un nivel en el que te has acomodado. Y entonces te pones una meta un poco más alta: la superas, y te pones otra. Para hacerlo, tienes que caer en la cuenta de que lo más normal para el ser humano es quedarse en una llanura, en su área de confort. Las 10.000 horas cuestan lo suyo.

¿Cómo conseguir acercarte a las 10.000 horas? Tres pistas:

1. Practica en casa cualquier presentación que vayas a hacer en tu trabajo, por muy pequeña que sea. Es parecido a ensayar el swing de golf sin bola, con el palo y sobre una alfombra. Cuando llegues al campo te parecerá un videojuego.

2. Busca todas las oportunidades de hablar que puedas en tu trabajo y en tu entorno familiar. Ofrécete voluntario para presentar a tus jefes, para hablar en bodas, bautizos y comuniones, para decir las palabras de un brindis.

3. Ponte en contacto con organizaciones que requieran ponentes gratis, hay un montón. Por ejemplo las universidades, o las organizaciones profesionales. Yo me he jurado como propósito de año nuevo no hablar en público gratis nunca más, pero no creo que lo consiga. Hay demasiadas oportunidades.

No vas a ser el próximo Nadal, admitámoslo, pero seguramente le acabarás superando en hablar en público, y te sientas igual de bien. 

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