El efecto fila 9

21 Mayo, 2012 by: Javier

Si alguna vez has volado en el puente aéreo Madrid – Barcelona, o a cualquier ciudad de Europa desde España, probablemente hayas viajado en un Airbus A320. Si has tenido la suerte o el ojo de sentarte en la fila 9, asientos A o F, entonces es muy probable que te hayas quedado frito nada más despegar. La fila 9 es la que te coloca más cerca de las bocas de los motores Turbofan IAE V25000, que meten un ruido de despegue de Cabo Cañaveral. Pero no solo es un ruido bestial y ensordecedor, es un ruido constante y muy monótono. Solo hay dos sonidos que se asemejan al de la fila 9 por su poder letárgico: el latido del corazón de tu madre en el útero, y el un presentador con la voz plana.

A las audiencias les espantan los presentadores aburridos, y la manera más sencilla de aburrir a alguien es no variar el tono de voz cuando hablas. Normalmente cambias el tono en una conversación con otra persona. Piensa en la última vez que le contaste a alguien la fiesta de la noche anterior en detalle. No hay duda de que tu voz cambiaba de rápida a lenta, de aguda a grave, y de volumen elevado a bajo, dependiendo de lo mal que te portaras. O en cuando cuentas cuentos a tus hijos o sobrinos, si no modulas la voz se dormirán antes de tiempo – que también tiene sus ventajas…

La mayoría de las presentaciones a las que asistimos son bastante aburridas. Pero coge a cualquiera de esos presentadores que te pueden dormir si la presentación es un viernes por la tarde, y diles que te cuenten cómo conocieron a su pareja. Seguro que su voz no es la misma que cuando te están hablando de la nueva línea de producción en la fábrica de Mataró.

¿Por qué eres interesante o incluso divertido cuando hablas de algo que te gusta a un grupo de amigos? Porque estás relatando desde imágenes, no desde un guion de diapositivas. Igual que cuando cuentas una película que acabas de ver, las palabras salen a toda máquina y no te hace falta elaborar estructuras gramaticales que pueden dormir a la audiencia. Una ventaja adicional de hablar desde imágenes es que dejarás de preparar la presentación palabra por palabra. Si en lugar de un guion con frases te haces uno que simplemente describa una sucesión de imágenes o situaciones, vas a poder improvisar mucho más fácilmente.

Hazte este ejercicio facilísimo y rápido. Cuéntale a alguien a quien veas aburrido un extracto de cinco minutos de tu última presentación en la ofi. E inmediatamente después, cuéntale la parte del cuento de Alicia en la que se hace enorme y diminuta según se beba un brebaje u otro, después de caer por el hueco del árbol. La presentación de la ofi te la sabes por apartados escritos en alguna diapositiva con muchos bullets. El cuento de Alicia lo tienes grabado de cuando lo leíste de pequeña. La presentación la contarás con modulación de la voz tres de cero a diez, el cuento con modulación por lo menos de siete. No estarás buscando palabras al hablar, estarás recreando imágenes que describes con todo el detalle que quieras.

La diferencia es asombrosa por lo sencillo del método, y siempre funciona. Solo tienes que buscar imágenes que plasmen lo que estás presentando. Por ejemplo, la línea de producción, con ruido y colores, versus la diapositiva que la describe. De otro modo, es posible que alguien de tu audiencia te pida que no le despiertes hasta el aterrizaje.

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