De Elvis, los Minis, y hablar en público

10 Enero, 2011 by: Javier

 

Es un dogma de marketing que aproximadamente dos tercios de las decisiones de compra se toman en el punto de venta. El envase se vuelve fundamental para conseguir atraer la atención de un consumidor, que es convencido por lo mismo que los indios de Manhattan cuando se lo compraron los holandeses: por colores, brillos, formas, y sonidos.

El envase es clave para vender cualquier cosa. Un zumo de plátano envasado como el de la foto va a vender millones de litros más que el mismo zumo en una botella medio normal.

Elvis lo sabía bien. A pesar de que pudiera parecer un genio de la música, no escribió ni una de las canciones que le hicieron archifamoso. El envase, sin embargo, es irresistible. Sonrisa de malo tierno, cadera que se mueve sola, y una voz que podría ser la de Dios.

Lo mismo ocurre con el Mini, un gran coche pero sin novedades revolucionarias, como las tuvo el Smart cuando salió. El Mini se vende porque su diseño hace de envase fantástico. Fíjate por ejemplo en las combinaciones de colores con las que te lo puedes comprar. Y lo mismo le pasa al Volkswagen New Beetle, con flor de salpicadero incluida, que no es más que un Volkswagen Golf con diseño retro.

¿Pedirías un vodka de Slovakia? Cuando veas este envase, seguro que sí: http://doublecrossvodka.com/home/

Si quieres convencer cuando hables en público, asegúrate de que te empaquetas en un envase atractivo. Las claves:

1. Aléjate de las modas: viste clásico, siempre funciona. Evita esos zapatos con delantera de pie de pato, el vestido con rayas de tigresa, y esa corbata marrón de motivos florales gigantes. Beau Brummel, el inventor de la moda masculina en el XIX inglés de Jorge IV, decía que si la gente se fija en ti por la calle, es que vas mal vestido.

2. Viste como tu audiencia, pero un nivel más arriba. Si vas a presentar a un banco, no vayas en camisa de manga corta. Y si presentas a turistas en un hotel de la playa, no lleves corbata o zapatos de tacón. Fíjate en cómo viste tu audiencia, y ponte un poco más elegante dentro de su misma línea, pero solo un poco: no pretendas destacar demasiado o crearás el efecto contrario.

3. Lleva ropa de la mejor calidad que te puedas permitir, se nota. Si puedes pagarte un sastre, no lo dudes ni un segundo. Hay algunos realmente baratos, y la ropa a medida te queda mil veces mejor que la suelta.

Igual no te mueves como Elvis, ni tienes el empaque de un Mini, pero seguro que puedes modelar tu apariencia para vender mejor.

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