Carisma

8 octubre, 2012 by: Javier

Para ser un buen CEO en cualquier sitio necesitas dos cosas: vista de pájaro, y carisma. La vista de pájaro te la da el haber visto los negocios desde abajo, a vista de hormiga. Cuando llevas muchos años y subes en el organigrama, eres capaz de destilar la información que realmente cuenta y olvidar los detalles ejecucionales. Sabes cómo abstraerte y pensar a largo plazo, fijar una dirección a partir de los titulares sin perderte en las comas y los subrayados. Los de abajo están preocupados por los resultados de sus acciones promocionales, por la evolución de los niveles de notoriedad, y por la contribución de cada unidad vendida. El CEO sabe que hay que concentrarse en reducir costes y en expandirse en Asia. Lo demás es el día a día, y si se mete en ello no solo se perderá él, sino que también perderá a los demás y nadie tendrá claro hacia dónde va.

El carisma se detecta en cuanto conoces a alguien durante cinco minutos. Y hablando en público lo percibes en los primeros quince segundos.

Alan Mullaly es el presidente y CEO de Ford desde 2006. Se ha ocupado de dar la vuelta a una compañía que perdía 17 mil millones de dólares ese año. Es un tipo con un carisma apabullante, como puedes ver en estas dos apariciones:

http://www.youtube.com/watch?v=ZIwz1KlKXP4

http://www.youtube.com/watch?v=9YpI7LMN2KA&feature=related

¿Qué es lo que tiene que te dan ganas de seguirle a cualquier sitio si fuera tu jefe? Para empezar, tiene una sonrisa de abuelo cómplice que te desarma. La sonrisa dice que te gusta la gente a la que estás hablando, y que te gusta lo que les estás vendiendo. Cuando presentes, sonríe siempre que puedas. Mullaly consigue sonreír sin parar.

Aparece totalmente tranquilo, dominado la situación y haciéndose cercano nada más abrir la boca con su estilo coloquial. A la cercanía contribuye su atuendo, de negocios pero informal. La chaqueta le queda grande y el nudo de la corbata pequeño. Parece que se viste para compensar su poder y no impresionar más de la cuenta.

Además, es un buen cuenta cuentos. Sus historias son interesantes porque tiene información que solo puede tener un jefazo, y la comparte como si hablara de su gato – con una dosis de humor sutil.

Su estilo al presentar no es fantástico. Se mete las manos en los bolsillos con frecuencia, junta las manos continuamente, y utiliza muletillas al hablar como eeeh o you know. En su caso, da igual. Su carisma es tan fuerte que no necesita limar estas asperezas. Si lo hiciera sería casi perfecto. Estoy seguro de que le han dicho lo que no tiene que hacer al hablar en público. Pero igual que con su chaqueta desarrapada, también estoy seguro de que lo hace a posta para aparecer más cercano. Si tienes carisma, te lo puedes permitir.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.


− uno = 4