Anticípate a los duendes de los cacharros: 2

20 Diciembre, 2010 by: Javier

¿Has soñado despierto alguna vez con que eres el único superviviente de un naufragio, y que llegas a una isla desierta donde tienes que sobrevivir una temporada? Seguro que durante algún rollo en el que tengas que estar presente, has preferido montarte una aventura mental como esta, para no morirte de aburrimiento. Yo lo hago con frecuencia, desde pequeño después de leer Robinson Crusoe, pero de mayor más todavía después de ver Náufrago, con Tom Hanks.

El caso es que empiezo la aventura muy aguerrido, a sobrevivir como sea, pero poco a poco voy metiendo en el montaje recursos para no morir antes de que llegue el rescate, y para mantener la emoción. Una vez que te has comido y bebido todos los cocos de la isla, hay que añadir al cuadro un manantial que brota del volcán, comodidades que traiga la marea, y un par de jabalíes, o de peces gordos que sea más fácil pescar.

Pero lo que siempre acabo añadiendo es algo que mira tú por dónde, llevaba por casualidad en el bolsillo durante el naufragio: una navaja suiza. La navaja roja con la cruz blanca da muchísimo juego. Puedes construir una cabaña para las lluvias, atarla a una caña para pesca submarina, cargarte uno de los dos jabalíes, o abrir alguna comodidad, como una lata de cangrejo ruso por ejemplo.

Cuando tengas que hablar en público, asegúrate de que la marea te ha traído de todo:

– Un portátil con la presentación cargada, en varias versiones de PowerPoint®. A veces las diapositivas muestran una X gordísima donde debía de haber una foto o un gráfico. Graba tu presentación en versiones anteriores, por si acaso tienes que usar el ordenador de la sala y tiene una versión antigua de Microsoft Office®.

– Un ordenador de sobremesa en la sala. Si tu portátil no se entiende con el proyector, abandona de inmediato y recurre a uno de los dos memory sticks que llevas (recuerda, uno en el bolsillo y otro en la mochila del portátil)

– Una bombilla para el proyector. Como no la vas a comprar tú, claro, llega una hora antes para que al personal técnico de la sala le dé tiempo a cambiarla si está fundida. Me pasó hace nada en una escuela de negocios, donde tenían repuestos porque son profesionales y se dedican a esto.

– Además de los dos memory sticks con la presentación cargada, súbela en internet a un sitio desde el que te la puedas bajar en la sala desde cualquier ordenador. También puedes enviártela a tu dirección de correo web antes de salir.

Pero si tu portátil no funciona, se te ha caído el memory stick del bolsillo y el otro te lo has cargado al meterlo en tu portátil con los nervios, el ordenador de la sala dice que está actualizando y se ha quedado en un loop, y el proyector se ha fundido y no hay repuestos, entonces necesitas la navaja suiza. Que no es otra cosa que tu presentación impresa en el modo notas.

Con los papelotes de tus notas encima de la mesa, te vas a sorprender de lo poco que necesitas el ordenador. Y a tu audiencia le va a encantar la improvisación. De hecho, ¿por qué no lo intentas? Olvida la proyección y vete sólo con la navaja suiza de tus notas. Vas a crecer como ponente, y no vas a necesitar la marea para nada.

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