Al agua

23 junio, 2011 by: Javier

Imagina que quieres participar en las pruebas de natación de las olimpiadas de Río de Janeiro en 2016. Si sabes nadar, ya tienes la mitad conseguida. Para triunfar solo necesitas dos cosas más: mejorar tu estilo, y practicar todo lo que te enseñe tu entrenador unas seis horas todos los días hasta el día de la prueba a la que te apuntes. Si tienes sobrepeso o un problema de escuchimizamiento, no hay problema: la práctica lo soluciona rápido. Además puedes elegir el estilo, y si no eliges mariposa lo vas a tener más fácil.

Vamos a asumir que pudieras practicar todas esas horas, aunque es claramente inalcanzable a no ser que seas bombero, millonario, o parado con recursos. Solo nos queda mejorar el estilo. Pero al final de esos cinco años de práctica que te quedan, aunque habrás aprendido a mover bien hasta los meñiques de los pies, tu estilo seguirá siendo único porque es el tuyo. Incluso en algo tan estandarizado como la natación.

Si cuando llegues a Río vas a seguir siendo único, no te quiero ni contar hablando en público. Esta semana me han preguntado si no formo clones, porque al final todo el mundo va a tener la misma manera de presentar. Incluso si todos somos perfectos en cuanto a utilizar las herramientas de estilo, interés y organización de las presentaciones, el resultado siempre va a reflejar tu personalidad.

Lo que ocurre cuando te entrenas a hablar en público es que se modifican áreas que se pueden modificar: la inflexión de la voz, la articulación, el uso de las pausas, el dominio de los nervios, el uso de las ayudas audiovisuales, el flujo del contenido,  el nivel de entusiasmo, la apariencia, la postura, el movimiento, el uso de las manos y de los brazos, la expresión, la sonrisa, la mirada. Pero si diez personas llegan a la perfección en cada una de estas áreas, siempre van a ser claramente diferentes. La clave que te distingue del resto de los perfectos, además de la complexión de nadador que tengas, es tu carácter.

Así que, cuando presentes, no te vuelvas loco pensando que lo haces mejor o peor. Claro que puedes mejorar, en lo que se puede mejorar. Al final, serás tú presentando, con el dominio completo de cada una de las áreas entrenables, pero tú. Y esto es lo divertido de aprender a hablar en público: cuando dominas la técnica, te puedes concentrar en cautivar a la audiencia solo con tu personalidad. De alguna manera se parece a ligar. Yo casi ni me acuerdo de cómo se hacía, pero la sensación de que has enganchado con alguien es insuperable. Y si no es con una persona, sino con 200, solo una medalla de oro en el podio de la piscina podría ser mejor.

 

Para Carlota

2 respuestas a “Al agua”

  1. Muchas gracias Javier por dejarnos tan magníficos recursos y consejos. Estoy totalmente de acuerdo contigo que sólo se mejora lo que se puede cambiar. Finalmente la diferencia está en cada uno, por eso que la gente no tenga miedo, que no formamos clones, si no que añadimos personalidad a la diversidad.

    Y hablando de diferencias te repito que tu eres muy bueno. Pero mucho.

    Gracias sinceras y enhorabuena

  2. Javier dice:

    Muchas gracias Josefina. Con comentarios así dan ganas de hacer una fiesta…

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