24/12: el discurso más aburrido del año

23 Diciembre, 2012 by: Javier

Si ordenamos las presentaciones que hemos visto durante el año de más aburrida a más entretenida, probablemente el discurso del Rey en la tele cuando estamos todos poniéndonos hasta arriba de marisco, pavo o/y cordero, tenga el dudoso honor de estar entre los tres primeros.

Hay que concederle una cosa, y es que transmite confianza. Siempre podemos estar seguros de que nos va a hablar de cosas con las que todos estamos de acuerdo. La familia, el gran país que somos, el dinamismo que tenemos, lo que nos une, acabar con los malos, y superar los baches comunes.

Pero no logra pasar de las posiciones de cola en nuestro orden de presentadores que nos cautivan. Aquí van tres consejos dirigidos a la Casa Real para mejorar en el ranking.

EL MOMENTO

Imagina que vas a presentar en un congreso de expertos en tu profesión. Es el jueves y el viernes, y a ti te toca hablar el viernes a las cuatro de la tarde, justo antes de que todo el mundo se despida y se vaya al aeropuerto. ¿Crees que alguien va a tener muchas ganas de escucharte? Si va tu madre, habrá por lo menos una persona que sí. El resto te prestará bastante poca atención, con lo que tendrás que prepararte realmente bien para entretenerles.

El Rey nos habla en un momento fin de congreso viernes por la tarde, cuando todos estamos pensando y haciendo otras cosas. Además, es un mensaje repetido todos los años a la misma hora, es predecible. Seguro que si hablara hoy por la noche, tendría audiencias record.

La sugerencia es cambiar la hora a justo antes de que la gente empiece a irse de casa para cenar, a eso de las seis – siete de la tarde. Así, incluso se podría comentar el discurso a modo de romper el hielo al llegar a casa de la cuñada.

LA VOZ

Seamos francos, Don Juan Carlos no tiene la voz de Frank Sinatra. Es muy agradable, pero no engancha. La razón es la falta de inflexión. La inflexión de la voz se compone de tres elementos: la velocidad, el volumen, y el tono.

Para ser atractivo como presentador, hay que variar los tres componentes durante el discurso. Es necesario subir y bajar el volumen, acelerar y ralentizar, y cambiar el tono, para enfatizar puntos que queramos destacar. El rey no tiene necesidad de ser atractivo, la verdad, porque no depende de los votos de nadie. Aunque, tal como están las cosas, igual sería interesante que empezara a preocuparse por ser tan bueno hablando como un político que depende de cuatro votos.

CROMOS

Para hacer un discurso interesante, hay que sacar cromos cada seis minutos mínimo. Si no, la audiencia desconecta. Tiene otras mil cosas en que pensar antes que en tu presentación.

Cromos son ejemplos, historias, citas, enseñar objetos, incluso chistes. Imagínate que el Rey nos cuenta alguna anécdota positiva de su operación de cadera este año, para ilustrar que ha sido un año regular pero que hay que tener optimismo porque todo se arregla. Tendría un pico de audiencia inmediato que ni la selección de fútbol. Se puede hacer, siempre manteniendo la necesaria formalidad.

Con estos tres sencillos consejos, es posible que la monarquía vuelva a ganar en popularidad. Si no frente a otras alternativas de estado, por lo menos frente al pavo y al marisco

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