¿Qué tal habla Tim Cook, el sucesor de Steve Jobs?

25 agosto, 2011 by: Javier

Estaba claro que Steve Jobs se iba a retirar pronto, pobre. Cualquiera que tenga su problema de salud te causa compasión, pero en su caso es como si además le conocieras un poco, por lo carismático que es y porque se hace cercano sonriendo en sus presentaciones. Apple es él y sus productos, y no sé en qué proporción.

Su sucesor lleva desde 1998 en Apple, así que probablemente tenga mucho que ver con el éxito de la compañía. Ningún problema para Apple desde ese punto de vista, a pesar de que las acciones hayan bajado 5% en un día.

Pero una cosa va a tener difícil de verdad. Cuando el CEO tiene fama de hablar muy bien en público, a su sucesor le van a comparar directamente con su estilo. No debería ser así, por dos razones.

La primera es que cada persona tiene su propio estilo, que surge directamente de su personalidad. Tan solo tienes que asegurarte de conocer qué movimientos, qué modulación de la voz, y que presencia deberías o no tener, para ser tú pero armado con las técnicas de presentar que todos los buenos presentadores conocen.

La segunda es que, aunque Jobs presenta de maravilla, los medios se encargan de elevar su capacidad a la potencia 4 por lo menos. No es perfecto. Por ejemplo, mira a veces a la pantalla, se agarra las manos a la espalda, y repite adjetivos rimbombantes con demasiada frecuencia (amazing, incredible, awesome, exciting, unbelievable, etc.)

Lo que hace muy pero que muy bien Steve Jobs es tener un entusiasmo arrollador por lo que está diciendo. Le encanta lo que hace, y cada vez que habla es como si nos estuviera contando que acaba de tener otro hijo. Y en eso sí que le gana a Tim Cook. Échale un vistazo a esta presentación que hizo en su universidad el año pasado (desde 02.20):

 http://www.youtube.com/watch?v=xEAXuHvzjao&feature=player_embedded#!

Empieza sin llamar demasiado la atención, simplemente dando las gracias y hablando del gran honor que es estar allí. Nada excitante, debería tal vez haber empezado con algo que hubiera agarrado la atención del público. Por ejemplo, “hace treinta años alguien en este estrado marcó mi vida…”, para después agradecer la presentación a su anfitriona. Su discurso parece más una elegía que una historia de su vida profesional relacionada con la universidad. El tono es monótono, casi no sonríe, y además lee demasiado. Se nota que lee de líneas, y no de ideas, con lo que transmite que no se lo ha preparado demasiado y que realmente no le importa tanto su audiencia. Jobs no lee.

Es cierto que la ocasión requiere un atril, pero incluso detrás de él podría haber gesticulado más. Las manos permanecen unidas durante casi toda su intervención, transmitiendo dejadez o defensa. Jobs gesticula con profusión, aunque siempre tenga el mando a distancia en una mano. Fíjate en la diferencia cuando sí usa las manos, es diez veces más atractivo lo que dice (04.28, 04.39, 04.55, 05.10, 05.20). También, en 06.42, 08.47, o 10.25, parece que se va a arrancar a hablar con más naturalidad, y cambia totalmente lo que transmite.

Como Jobs, maneja bien las pausas (05.27), y su velocidad es apropiada – aunque algo de variación en velocidad le haría más interesante.

Casi no usa anécdotas de su periodo en la universidad, que estaba a huevo en ese entorno y le habría ganado la simpatía de la audiencia fácilmente. Utiliza alguna cita (11.40), pero no añade muchas más especias a la presentación. Cuando hace gracietas, no es gracioso (02.27, 12.13).

Total, que va a tener que ensayar la presentación del iPhone 5 unas 200 veces para que le pongan igual de bien que a Steve Jobs. Con unas cuantas orientaciones bien administradas, seguro que lo consigue.

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