¿Por qué a nadie le interesa el Parlamento?

8 Junio, 2011 by: Javier

A veces me pregunto cómo es posible que la gente no participe más en la vida política, organizándose en movimientos estilo Tea Party o 15M. Cuando las cosas están realmente mal, entonces es posible que te solidarices con este tipo de revueltas pacíficas contra el gobierno. Pero hemos estado mucho tiempo, en muchas épocas, viendo desmanes y desfalcos con la pasta del fondo común, y sin decir ni mu. Como vas más o menos bien con tu vida, pues no te preocupa lo que hagan los que mandan. Votas cada cuatro años y listo, “son todos iguales”, es la excusa general. No son todos iguales, claro, o no haría falta votar.

¿Por qué el habitante medio de cualquier país democrático no se interesa por la vida política de los que paga para que le manejen el fondo común? Creo que la razón está en el Parlamento. El nivel de oratoria en cualquier Parlamento del mundo es muy bajo. En parte por la preparación de sus componentes, pero también porque esos oradores se acostumbran a salir del paso con poca cosa. Total, a nadie le interesa, y ni voy a salir en los medios ni va a cambiar nada lo que diga, porque los grupos políticos no son convencibles por el contrario.

Pero, ¿y si los congresistas hicieran discursos electrificantes? ¿Y si se los prepararan a conciencia para intentar convencer? Estaríamos esperando la hora del telediario para ver los mejores momentos de sus ponencias magistrales, la gente se escaparía a los bares a verles en directo igual que con el Tour de Francia, y se votaría a los mejores hablando en público.

La receta es sencilla. Solo hay que preocuparse de tres cosas cuando te toque hablar en el congreso de los diputados:

1. Practica lo que vayas a decir, al menos seis veces. Harás un papel mucho más convincente, e incluso te saldrá como medio espontáneo. Parecerás un político realmente interesado en sus votantes. Para eso te pagamos una pasta, ¿no?

2. Añade cromos a tu intervención. Un cromo es por ejemplo lo que hizo Rubalcaba cuando volvió de su reciente operación y le dedicó a Pío García Escudero el título de una canción (http://www.youtube.com/watch?v=cBWCAhJiHvE). Hay un beneficio adicional a hacer tu intervención más amena: los medios se aburren tanto como el resto, y en cuanto hay una perla como esta, sale en todas partes.

3. Mira a las cámaras de televisión. En el Parlamento se discuten las leyes, entre otras cosas, pero ese es su cometido principal. Las leyes son para los habitantes del país, así que ¿por qué no dirigirse a ellos sobre todo? Claro está que también hay que hablar al resto de los parlamentarios por cortesía. Pero imagínate el cambio si el orador de turno hablara a la gente mirándoles a la cara. Igual alguno hasta se animaba a interesarse por lo que pretenden hacer con su dinero sus representantes.

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