Hablando en público en corto


8 diciembre, 2010
Por: Javier

 

Es un martes gris de invierno en la sede central en Europa de la gran multinacional. Tengo una cita a las 12 con uno de mis proveedores favoritos, el director comercial de una compañía holandesa de productos químicos. Conozco a John desde hace un par de años, es un tipo encantador, de esos con los que inmediatamente tienes algo que ver, siempre sonriente y parlanchín. Quizás le falte un punto de agresividad vendedora, pero mejor así, es mucho más agradable tratar con él.

La reunión es en una de las salitas de reuniones del sótano, cuatro sillas, una mesa, y sin ventanas. Viene a hablar de su nuevo producto, un sustituto del almizcle para perfumes. La diferencia esta vez, aparte de la novedad, es que viene con su jefe, el director general. Así que yo le he pedido a mi jefe, el director de aprovisionamiento para Europa, que se apunte. Conmigo está además mi asistente Inge, una chica que siempre levanta ruido de andamios por la calle.

Tras las presentaciones, y después de hablar cinco minutos de los temas rompehielos clásicos del tiempo, el tráfico, y las vacaciones, el director general nos cuenta a qué han venido y que John nos va a pasar a relatar las bondades de su producto. Desde el momento en que toda la atención se centra en él, es el desastre.

John empieza a hablar pero sólo le sale una voz trémula, muy baja, y cascada. Su cara está blanca como si se le hubiera aparecido el fantasma de Goebbels, el sudor le cae a gotas sobre las cejas, tiene la camisa húmeda, le tiemblan las manos, mira hacia abajo con frecuencia, está encogido, y lo peor es que es consciente de todos estos síntomas.

Todos estamos callados mirándole, y pasándolo mal también, claro, porque a nadie le gusta ver cómo otro sufre. Después de cinco minutos que a él le han debido parecer cinco horas, toma el relevo su jefe, que nos cuenta tres milongas y adiós. Pero el suplicio de John no acaba ahí. Imagínate cómo lo debió pasar después, en el viaje de vuelta con su jefe. Y más tarde, cuando se quedó a solas yendo a casa en su coche, pensando en lo que habríamos pensado los demás. Lo gracioso es que los demás pensamos que no tenía por qué haberlo pasado mal, y que vaya faena para él.

¿Qué le pasó al amigo John? Tres factores intervienen en esta situación:

1. El lugar en el que está hablando es agobiante. Evita los lugares lóbregos cuando vayas a hablar en público: se te echan las paredes encima, adormecen tu glándula pituitaria, y acentúan tu nerviosismo. Necesitas sentirte cómodo en la sala en la que estás. Si no puedes cambiarla, hazte con ella visitándola antes. Y si esto no es posible, deja la puerta abierta, o quita la mesa de en medio para hacer una distribución más relajada.

2. Hay una persona que probablemente le atrae, con lo cual su temor a hacer el ridículo se acrecienta. Su autoestima puede quedar por los suelos si falla, y eso le pone más nervioso.

3. Hay figuras de autoridad presentes. La autoridad amedrenta a casi todo el mundo. Piensa en algún jefe insoportable que hayas tenido. Aunque estuvieras convencido de que era un imbécil, te seguía imponiendo porque era el jefe. A veces pasa también con personas a las que percibimos como de estatus social superior. Evita esta sensación de inferioridad hablando con tu jefe todos los días. Te darás cuenta de que también es una persona como tú. Y piensa en qué eres tú más fuerte, seguro que en algo le ganas.

Hace poco le pregunté a mi asistente si se acordaba de este episodio de ansiedad. No recordaba nada de nada, tan sólo lo simpático que era John. Así que no te preocupes si te ocurre a ti, probablemente sólo lo recuerdes tú.

Comentar

Cuando tú eres parte del público


6 diciembre, 2010
Por: Javier

  He debido de estar presente como oyente en unas 5,174 presentaciones aburridas, sin contar las clases en la universidad, que antes del método Bolonia eran en su mayoría un martirio: 22 años x 5 presentaciones atendidas de media a la semana x 48 semanas x proporción de presentaciones aburridas (98%) = 5,174. Pero creo […]

Comentar | Continuar leyendo

Los dos primeros minutos al hablar en público


2 diciembre, 2010
Por: Javier

Estás en una fiesta a la que te han invitado en casa de unos amigos. Aparte de ellos, no conoces a casi nadie. Está a tope de gente y cada vez llegan más personas. Tú te has colocado junto a la biblioteca, con tu bebida en la mano, y mantienes conversaciones de hola qué tal […]

1 Comentario | Continuar leyendo

Tres cosas que nunca debes decir al hablar en público: 3


1 diciembre, 2010
Por: Javier

La tercera cosa que deberías evitar decir durante tu presentación ocurre normalmente al final. Has abierto el turno de preguntas, y te empiezan a lanzar algunas fáciles. En qué mes empezasteis el proyecto que acabas de explicar, no me ha quedado claro los ingredientes que has dicho que echas en la bullabesa de pescado, puedes […]

Comentar | Continuar leyendo

Tres cosas que nunca debes decir al hablar en público: 2


30 noviembre, 2010
Por: Javier

La segunda cosa que puedes decir para perder totalmente tu reputación como ponente también suele soltarse a la audiencia al principio de la presentación. Vas a hablar de escalada, tu actividad favorita. La practicas todos los fines de semana, te has subido la cara norte del Angliru, y tus amigos te reconocen como un experto […]

Comentar | Continuar leyendo

Tres cosas que nunca debes decir al hablar en público: 1


29 noviembre, 2010
Por: Javier

Seguro que has oído decir estas tres cosas muchas veces en las presentaciones a las que has asistido. Las tres son mortales de necesidad para tu reputación como ponente, así que sigue leyendo para evitarlas siempre. La primera, que suele decirse al comienzo, aunque también la he oído hacia la mitad de la presentación: “BUENO, […]

Comentar | Continuar leyendo

La manera más segura de enfrentarte a tu audiencia


24 noviembre, 2010
Por: Javier

Pregunta de alguien en tu audiencia al terminar tu presentación: “Tengo una pregunta sobre lo que has dicho de que el ciervo puede llegar a ser el mejor amigo del hombre. ¿De dónde has sacado esa información? Mi experiencia con estos animales es que son tremendamente egoístas, al contrario de lo que puede ser un […]

2 Comentarios | Continuar leyendo

Cómo hacer el brindis de Navidad


18 noviembre, 2010
Por: Javier

Este año te toca hablar en público en la cena de Nochebuena, fijo. Y si no te toca, no puedes desaprovechar la oportunidad de hacerlo. Tu caché familiar aumentará 129 puntos, te harás más simpático aún, y notarás que tus regalos de reyes pasarán de la cartera de polipiel o del paraguas marca paraguas a […]

2 Comentarios | Continuar leyendo

CÓMO MEJORAR EL DISCURSO DEL REY EN NOCHEBUENA


15 noviembre, 2010
Por: Javier

Si ordenamos las presentaciones que hemos visto durante el año de más aburrida a más entretenida, probablemente el discurso del Rey en la tele cuando estamos todos poniéndonos hasta arriba de marisco, pavo o/y cordero, tenga el dudoso honor de estar entre los tres primeros. Hay que concederle una cosa, y es que transmite confianza. […]

Comentar | Continuar leyendo

En blanco hablando en público


11 noviembre, 2010
Por: Javier

Me he quedado en blanco. Estoy hablando delante de 50 personas y se me ha olvidado por dónde iba. Ahora el que se está poniendo blanco soy yo. Estoy haciendo el ridi pero bien. Más de uno se ha visto en esta situación en público y más de una vez. Pero no hay nada de […]

Comentar | Continuar leyendo

De los antepasados y los osos


9 noviembre, 2010
Por: Javier

Hace montones de años algunos de nuestros antepasados vivían en cuevas. Si la cueva no estaba muy poblada, es decir si había unos cuantos menos que en las historias de J.M Auel, de vez en cuando aparecía en la boca de la cueva un oso monstruoso que hacía enanos a los de osos de Kodiak […]

2 Comentarios | Continuar leyendo